miércoles, 6 de noviembre de 2013

LAS NUEVAS ODISEAS DEL SIGLO XXI



 Por el futuro de las generaciones venideras 
Desde hace más de cien años, la realidad de los habitantes de la Franja de Gaza, es ser víctimas de ambiciones territoriales, moneda de cambio de conflictos zonales, o sufridores de los deseos de enriquecimiento de quienes lo hacen a través de los beneficios económicos que representan para ellos el aislamiento de este territorio.
Los recientes problemas surgidos en Egipto, son una prueba evidente de esta situación. La inestabilidad generada en ese país, a raíz de la actuación militar contra Mursi, la sufre directamente la población de Gaza, que ven como sus deseos de viajar fuera de ella, para retornar a los países donde, con su trabajo, consiguen el sustento de sus familias, o en otros casos jóvenes que están estudiando en las universidades de otros países, se ven cortadas de raíz, sin que puedan tener claro cuando se podrá producir su salida debido a los continuos cierres del paso fronterizo de Rafah por parte de Egipto, y las numerosas trabas que encuentran en la propia administración de Hamas, a la hora de conseguir su autorización de salida. Estando siempre a expensas de las decisiones que esa administración adopte para determinar el orden de salida de las numerosas peticiones que tienen al respecto.
Consecuencias directas que los residentes en Gaza padecen a raíz del cambio político en Egipto, además de las ya señaladas del cierre del paso de Rafah, que los une con el resto del mundo, hay que añadir la restricción de las importaciones de combustible que viene a significar continuos cortes de luz que dejan a Gaza con sólo unas pocas horas al día de electricidad, lo que ha generado la aparición de “nuevos negocios” como los talleres de reparación de generadores y su transformación para utilizarlos con gas y no con gasoil.
Desde tiempo atrás viene produciéndose una disputa administrativa entre los dos gobiernos paralelos: el de Hamas en Gaza, y el de la ANP en Cisjordania. Ambos ejecutivos se acusan mutuamente de la situación generada. La ANP asegura que la administración de Hamas no paga la electricidad y deja un agujero presupuestario que toca resolver en Cisjordania.
Lo cierto es que son los residentes de la Franja quien están soportando esta situación de falta de electricidad.La cruda realidad de los habitantes de Gaza está marcada por las restricciones en el suministro eléctrico y de carburantes. Algo que, al parecer, a muchos no interesa solucionar. Esta situación es aprovechada por quienes sólo tienen como objetivo su propia voracidad económica.No es algo nuevo, se hace repetitivo en el tiempo. Ya en el 2008 fueron muchos los que “picaron en el anzuelo”. Pasaban a Egipto, directamente a las gasolineras, en busca de combustible, sus garrafas eran llenadas por una mezcla de gasolina y agua, mitad y mitad más o menos. En otros casos, a muchos de ellos, debido a su ignorancia con respecto a la moneda circulante, le daban el cambio con billetes de juegos o falsos. Fueron muchos los “listos” que llenaron sus faltriqueras a costa de las necesidades de los gazatíes. Sin olvidar los negocios que se montaron en torno a los generadores de electricidad, y que fueron introducidos, por los egipcios, a través de los túneles de Rafah. Generadores utilizados, fundamentalmente, para conseguir electricidad para iluminar, cocinar o poder tener en marcha los frigoríficos domésticos. Por la mala calidad de sus componentes, se han convertido en un arma letal para muchas mujeres y niños principalmente, haciéndolo además de forma silenciosa, pues hacen una mala combustión que genera la emisión de gases tóxicos que producen la muerte por inhalación de los mismos.
Es una triste realidad que día a día se vive en Gaza, donde han de sufrir la voracidad de sus vecinos fronterizos, que ven en estas restricciones un elemento para enriquecerse y llenar su “faltriquera”, sin importarles las consecuencias que puedan derivarse de sus “negocios”.
Una de las pocas líneas de vida de los gazatíes y a través de los cuales se esquivaban las restricciones impuestas por Israel. Aunque siempre en manos de especuladores egipcios, como de su propio pueblo
Túneles que no sólo posibilitan un comercio encubierto, sino que han sido testigos de muchas historias,tras los cierres de la frontera Rafah.
¿Por qué no pudo ser en Gaza?
Esto no estaría sucediendo si no existiera el aislamiento de este territorio a raíz de la destrucción del aeropuerto internacional de Gaza.La Franja de Gaza durante tres años, de 1998 a 2001, dispuso de los servicios de un aeropuerto internacional que la conectaba con más de diez países. Este aeropuerto se encuentra en la ciudad de Rafah, en la Franja de Gaza, cerca de la frontera con Egipto. Se construyó, con fondos de la cooperación internacional, sobre un antiguo aeródromo. La Unión Europea invirtió 34 millones de euros en su construcción, 20,5 fueron aportados por España. Alemania y Holanda, por parte europea también participaron en este proyecto. Holanda donó los dos primeros aviones de la Patestinian Airlines, dos “Fokker” de hélice.Tras algún que otro incidente que retrasó su apertura, como fue la retención, durante varios meses, del material necesario para su construcción y tras los acuerdos alcanzados con el gobierno de Israel para el control del mismo, fue inaugurado, el día 24 de noviembre de 1998, por un Hércules de la Fuerza Aérea Española que tomó tierra en su pista de aterrizaje con diez toneladas de ayuda humanitaria. Durante aquel primer día de funcionamiento recibió aviones provenientes de Egipto, Marruecos, Jordania y el Estado Español, así como el avión particular del entonces presidente Yasser Arafat.
El primer mandatario extranjero que puso sus pies en este aeropuerto fue el que en aquellas fechas era presidente del Gobierno español, José María Aznar, que lo hizo el 21 de julio de 1999. Posteriormente también fue visitado por el presidente americano,Bill Clinton.
La “vida útil” de este aeropuerto fue muy corta. El 4 de diciembre de 2001, "bulldozer" y aviones del ejército hebreo agujerearon la pista y bombardearon la terminal. Muchas han sido las tentativas que se han realizado desde entonces para tratar de su reconstrucción, pero todas han quedado en NADA. Ni siquiera los países que aportaron los fondos para llevar a efecto aquella obra han elevado una queja por aquella destrucción, ni el gobierno español se plantea reclamar daños o pedir una indemnización a Israel. Aquel aeropuerto que fue considerado un paso importante para cualquier estado palestino independiente sigue inoperativo.
Las piedras y el hierro de las ruinas fue utilizado por familias palestinas para venderlo como material para construcción, actividad que les reportaba unos 14 euros (70 shekels) por cada tonelada de escombro o arena que vendían. Hoy los restos que quedan son aquellos que por su dificultad para demolerlos no han podido ser utilizados para este comercio.
Su destrucción influyó en el flujo de visitas a la Franja de palestinos residentes en el extranjero. Hoy, además de ser más complicado entrar o salir de la Franja, el viaje es considerablemente más caro. Fundamentalmente por los negocios montados alrededor de los pasos fronterizos por “personajes” egipcios y jordanos.
Comencemos pues el relato de las “odiseas” a las que se enfrentan hoy los residentes en Gaza para entrar o salir de su territorio. 
Ya de pequeña me gustaba que me narraran historias, sobre todo aquellas que relataban la vida de antiguos héroes.
Más tarde, en mis lecturas, seguía buscando aquellos personajes, principalmente los clásicos griegos, destacando sobre todas ellas la Odisea, en donde Ulises, tras su estancia en Troya, trata de regresar a su Ítaca natal.
Una historia que hoy no hace falta irse muy lejos para vivirla de nuevo. Basta emprender la “aventura” de tratar de llegar a Gaza, la Ítaca de muchos palestinos que hoy trabajan fuera de su tierra natal, y salir de ella a través de los pasos fronterizos habilitados para poder regresar a esos países donde tienen su trabajo habitual o los estudios en universidades fuera de su territorio.
Sin el aeropuerto y con el bloqueo, los gazatíes deben confiar en la buena fe de los policías egipcios del paso de Rafah para tener contacto con el mundo exterior, ya que la única opción para salir es pasar por Egipto.Tras el golpe militar que depuso al presidente egipcio, Mohamed Morsi, la apertura de este paso fronterizo siempre está sometida a cierres periódicas o restricciones de los tiempos de apertura de la misma, lo que origina la retención de miles de palestinos y extranjeros.

Los extranjeros,por el hecho de tener identidad palestina,los israelies les prohiben entrar por su frontera,por lo que tienen que salir por la frontera egipcia como los palestinos de Gaza. 
Como todo tiene un principio, comencemos por la entrada a la Franja de Gaza por el paso fronterizo de Rafah a través de Egipto.
Tras un interminable viaje, en un destartalado taxi desde El Cairo, la familia que emprendió la aventura, cual Ulises actual, se encuentra a dos kilómetros, aproximadamente, del puesto fronterizo, donde deben abandonar dicho vehículo, tras abonar el importe del viaje, pues de ahí el mismo no puede pasar.
Como si de aquel viejo héroe se tratara, quien recibió instrucciones de Circe para continuar su travesía, esta familia tiene la opción de cargar ellos mismos con su equipaje, o contratar los servicios de un porteador que les lleve el mismo hasta aquel paso fronterizo. Tras tomar esta decisión, pues cargar con él la distancia a recorrer es excesiva, estibarán sus maletas y bultos en un pequeño carrito tirado por un, ya viejo y cansino, pollino, después de haber negociado con su propietario el importe del traslado hasta llegar a la frontera.
En dicho lugar, como si de la isla de las sirenas se tratara, escucharán sus cantos ofreciéndoles todo tipo de bebidas, alimentos y artículos varios, que les ayude a sobrellevar el tiempo que han de permanecer, en aquel lugar, soportando las inclemencias del tiempo, bien bajo un sol abrasador o bajo la lluvia y el viento, como si de Ulises se tratara afrontando su paso entre los escollos que Circe le indicara, junto a otras numerosas personas, hasta que los “guardianes” egipcios de dicho paso, entiendan que ha llegado el momento de revisar sus documentaciones para permitirle continuar su viaje, no sin antes haber tenido que echar mano de nuevo a su bolsa de dinero para abonar tasas y permisos de paso, como en la antigüedad se hacía al llegar a puerto las naves, para engrosar las arcas de quien se consideraba dueño y señor de aquellas tierras.
A pesar del numeroso grupo de personas que esperan poder cruzar ese paso fronterizo, y aún disponiendo de los medios suficientes para que lo hagan a través de un amplio espacio, los “guardianes” del mismo sólo habilitan una estrecha puerta para hacerlo. Una puerta por la que apenas puede pasar una persona, lo cierto es que no puede hacerlo con el equipaje que le acompaña, el mismo ha de ser volteado a través de una verja hacia el otro lado. Así no es de extrañar que se produzca acumulación de personas intentando pasar todas a la vez, desesperadas ya por la larga espera que llevan aguantando, en donde no se respetan ningún tipo de normas, ni se tiene en cuenta edades o impedimentos físicos, mucho menos, dada la cultura de la zona, la condición de mujer.
Traspasado tan “estrecho desfiladero”, con los consiguientes empujones y atropellos, todos ellos son subidos a un autobús, tras abonar el importe de sus correspondientes billetes,tasas,y salida.Una parte más del “negocio” en que se ha convertido el cruce de este paso fronterizo. Pero no acaba aquí su aventura. 
Un poco más adelante, se encontrarán con una nueva comprobación, por parte de los “vigilantes” egipcios, de que todo se encuentra en orden. El autobús será detenido y la documentación de sus pasajeros revisada de nuevo. Si la de alguno de ellos consideran que no está en orden, se hace retornar al autobús a su punto de salida. Donde de nuevo las documentaciones de todos son comprobadas. Realizado tal trámite, se les obliga a subir al autobús, pagando una nueva cantidad por el transporte.
Si ahora todo transcurre con normalidad, llegarán al control de Hamas, ya en territorio de la Franja de Gaza, en donde tras sellar sus documentaciones en unas modernas y cómodas instalaciones, podrán acceder a su territorio.Por fin se encuentran en su tierra natal, en algunos casos, o en la de sus familiares que residen allí y a los que decidieron visitar, en lo que podrían ser unos días de solaz y reencuentro. La realidad viene a demostrar, como veremos más adelante, que acaban de acceder a un lugar de “retención” al aire libre.
Una vez concluidos esos días de asueto, comienza para aquellas familias una nueva aventura. Al querer retornar a sus países de origen, lo primero que se van a encontrar es que su salida no la deciden ellos. La misma está en manos de las autoridades que gobiernan en la Franja de Gaza.
Serán ellos quienes determinarán cuando podrán salir, a pesar de contar con los permisos pertinentes de Egipto o Israel que les permite el paso de sus fronteras.
En el supuesto de que Israel permita el paso por su frontera de Erez, que no todas las solicitudes son atendidas. Tras pasar el primer puesto de control establecido por el gobierno de Hamas, necesariamente, pues no existe otro medio de transporte, han de tomar un taxi que les llevará hasta el control de la Autoridad Nacional Palestina. De nuevo aparecen los “negocios” montados alrededor de todos los residentes en Gaza que necesitan salir de su territorio. Una vez en dicho lugar se encontrarán de nuevo con los “chiringuitos” que ofrecen todo tipo de artículos, alimentos y bebidas a precios que triplican los que normalmente pagarían en Gaza. Allí han de permanecer a la espera de que sea autorizado su acceso al control israelí, por lo que el tiempo se hace largo y al final terminan necesitando consumir esos productos, fundamentalmente agua y alimentos.  
Tras conseguir la autorización por parte de las autoridades israelitas, han de tomar un pequeño vehículo que los transportará hasta el acceso al control israelí, pero sus bultos y maletas no pueden viajar con ellos. Para el transporte de los mismos han de ser utilizados los servicios de un porta-maletas, siendo además una concesión concedida en exclusiva, y para realizar su trabajo la persona dedicado al mismo ha ingeniado un buen medio de transporte que le permite atender la demanda de varias personas a la vez: una plataforma, en la que carga todos los bultos, adosada a una bicicleta con motor, cobrando a cada pasajero 20 shéquel y transportando en cada viaje las maletas y bultos de hasta siete pasajeros.
En el control israelí realizarán los controles y trámites administrativos que hoy se pueden encontrar al pasar muchas de las fronteras de otros países. Incomodidades tal vez, por los fuertes dispositivos de seguridad establecidos en él. 
Al llegar a territorio jordano de nuevo surgen los “negocios”, además del trato despectivo que han de sufrir todos los palestinos, fundamentalmente los residentes en Gaza, por parte del personal de dicho paso. Comenzando por la discriminación que sufren al ser separados de otros viajeros de cualquier nacionalidad. Los palestinos son desviados por el paso del Carmel y han de ser los jordanos quienes autoricen su salida por el aeropuerto de Ammán. En dicho paso encontrarán todos los impedimentos posibles, llegando a darse casos de aceptar sobornos por parte de algunos funcionarios para acelerar los trámites necesarios para pasar el mismo. 
Emad Burnat
No es extraño que los palestinos se encuentren con estas situaciones en otras fronteras. En febrero de este mismo año, Emad Burnat, un campesino que documentó la lucha contra el ejército israelí por la construcción de un muro en Cisjordania, autor del documental “Five Broken Cameras”, nominado a un Oscar en esa categoría estuvo a punto de perderse la ceremonia de entrega de los mismos, amenazado con ser deportado nada más llegar al aeropuerto de Los Ángeles.Las autoridades de inmigración estadounidenses lo retuvieron en una sala durante hora y media junto a su mujer y su hijo, sin que la invitación de la Academia de Hollywood para acceder al Dolby Theater les pareciera suficiente prueba.No es una situación extraña para un palestino que tenga que cruzar con frecuencia algunas fronteras. Las dificultades a la hora de cruzarlas se multiplican por el simple hecho de ser palestino. Aquel documental que Burnat rodó, refleja la marginación en la que viven muchos de sus compatriotas, tanto de Cisjordania como de la Franja de Gaza.
Ésta es la realidad del mundo árabe, todo es convertido en “negocio”. Y ésta es la realidad a la que se han de enfrentar quienes viajan a la Franja de Gaza para visitar a sus familiares. Odiseas que no serían necesarias de estar en funcionamiento, como hemos señalado anteriormente, el aeropuerto internacional de Gaza, que permitiría viajar con total LIBERTAD, si necesidad de tener que soportar actitudes, en muchos casos humillantes, y todo el entorno de “negocios” que hay montados alrededor de los pasos fronterizos,y por otro lado, se “acabaría el aislamiento” en que se encuentra la Franja de Gaza con respecto al mundo exterior. Una Odisea, como tantas otras en otros supuestos casos, a los que las personas normales se han de enfrentar en el siglo XXI.
Caminoes con ayuda humanitaria esperan la autorización de Israel
para entrar en Gaza donde son recibidos con ansia 
A los políticos se les llena la boca cuando hablan de GLOBALIZACIÓN, y yo me preguntó ¿qué tipo de globalización? Porque está claro que en un mundo global que es lo que esa palabra debería expresar, las personas no deberían encontrar tantos problemas e impedimentos para circular por él. Aunque creo que cuando hablan de esa globalización se refieren sólo al aspecto económico y a los intereses financieros que quienes pretenden que el mundo sólo sea uno para sus propios intereses.
http://www.abc.es/espana/20130423/abci-consulado-gaza-201304231350.html
En el BOE de 1 de abril de este año, apareció publicada la “Orden AEC/496/2013, de 14 de marzo, por la que se crea una Oficina Consular Honoraria de España en Gaza”.
Decisión adoptada, según palabras del propio Sr. García-Margallo, ministro de Asuntos Exteriores de España, “por las necesidades de atender a los españoles en Gaza y las dificultades que había para hacerlo desde Jerusalén en circunstancias difíciles ya que, incluso, hay momentos en que las comunicaciones telefónicas están interrumpidas”. Dicha oficina consular tendría la categoría de consulado honorario y dependería del Consulado General de España en Jerusalén.
Días más tarde, el 23 del mismo mes, el jefe de la diplomacia española, tras reunirse con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y en la rueda de prensa posterior a dicha reunión, admitió que la decisión sobre esta oficina consular quedaba “congelada”. Según sus propias palabras: “probablemente no haya sido una decisión acertada en el tiempo” al no tener en cuenta “todas las consideraciones”.
De tal modo que las “odiseas” de los españoles o sus familiares que viajen a Gaza o quieran retornar de ella, CONTINUARÁN…
Airam.

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