domingo, 17 de junio de 2018

HISTORIA DE LA BANDERA Y EL HIMNO DE ESPAÑA


Evolución del diseño de la bandera española
desde Carlos III a la actualidad
Siempre me ha sorprendido ver como los nativos de otras naciones respetan y enaltecen los símbolos que las representan, sus banderas y sus himnos, frente a lo que sucede en España. Es cierto que el significado de esos símbolos depende de la interpretación y del uso social que se haga de ellos. Y esa interpretación puede estar condicionada por el desconocimiento real de la historia de los mismos. 
Otro de los motivos, quizás, deberíamos buscarlo en el concepto que se tiene de nación en nuestro país.
Una nación es una comunidad y el resultado de una construcción que establece un conjunto de elementos que justifican su existencia, que la explican y que permiten a la sociedad que la conforma sentirse parte de ella. La pertenencia es uno de los elementos claves que le dan sentido a la idea de nación o patria.
Un concepto que, en España, nació debilitado desde los primeros momentos en que se trato de crear el mismo. Son numerosos los estudios realizados, y publicados, sobre esta materia que haría interminable este post si quisiéramos dejarlos reflejados aquí, sólo me permito recomendar, a quien pueda estar interesado en este tema los dos libros del escritor e historiador español José Álvarez Junco: “Mater dolorosa. La idea de España en el siglo XIX” (Taurus Ediciones – 2001) y “Dioses útiles. Naciones y nacionalismos." (Galaxia Gutemberg – 2016).
Por diversas circunstancias el concepto de nación no ha terminado de consolidarse, ni con la Constitución de 1812 ni a lo largo de los tiempos posteriores. Al contrario de lo que ocurrió en Francia donde la revolución hizo posible una nación fuerte, culta, y unida en torno a sus símbolos. A este respecto Álvarez Junco señala lo sucedido en Francia donde la construcción de una identidad nacional fue más sólida desde 1789, gracias a una "militarización obligatoria, un sistema escolar laico, general y obligatorio que alfabetizó y enseñó el francés de París, y una red de ferrocarriles que unían todo el país, generando un mercado económico y cultural unificado". Mientras que España perdía la ocasión en el siglo XIX, los intentos fracasaban una y otra vez, los gobiernos quedaban en manos de políticos corruptos, monarcas incapaces o absolutistas, la educación en manos de curas y los militares siempre preparados para dar un golpe de estado, mientras los oportunistas, periféricos y centrales, hacían de esta situación un arma en la lucha por sus intereses. 
Aquel estado, incapaz de imponer su autoridad en todos los rincones del país, que no nación, hizo de la Administración pública un campo abonado para beneficio de los partidos o gobernantes de turno, en especial de los caciques locales, que hacían imposible la normalización, en todas las áreas sociales, culturales o jurídicas, que precisa un proceso nacionalizador.. No se creaban escuelas, carreteras, líneas de ferrocarril o servicios públicas que crearan una unidad del territorio. Al contrario, de una manera o de otra, se potenciaba la aparición de nacionalismos regionales. El sistema que se quería seguir, el francés, quedaba sólo en los esbozos sobre papel.
Ya en el siglo XX el régimen político surgido tras la guerra civil abusó de la utilización de la bandera y el himno, modificándolos a su conveniencia, y junto con el concepto nación los impuso de forma represiva, lo que ha llevado, en la actualidad, a identificar lo “nacional” y los símbolos con el “franquismo”.
A la izquierda, el rey Carlos III de España.
A la derecha, Antonio Valdés y Fernández Bazán, Ministro de Marina
“Aquellos polvos trajeron estos lodos”, dice el refrán pues ni la bandera ni el himno de España tienen nada que ver con el “franquismo”, sus historias son mucho más antiguas.
La bandera de España es de las más antiguas del mundo. Aunque el origen de los colores de la bandera ha sido motivo de diversas especulaciones, lo más plausible es que la elección del rojo y del amarillo fuera por ser colores fácilmente distinguibles en la mar.
Fue en 1785 cuando Carlos III, rey de España, ante las dificultades para distinguir los navíos españoles de los demás producía graves errores en la continuas reyertas navales, al no poder distinguir si el buque divisado era propio o enemigo hasta tenerlo prácticamente al lado, pues las distintas ramas de los Borbones que reinaban en Francia, Nápoles, Sicilia, Parma, Toscana, y España, utilizaban como fondo de sus banderas el color blanco, distinguiéndose solamente por el escudo.
Bocetos de banderas presentados al concurso convocado
por el ministro de Marina D. Antonio Valdés a instancias del rey Carlos III
En el siglo XVIII las distintas ramas de los Borbón que reinaban en Francia, Nápoles, Plama, Toscana y España, utilizaban el fondo blanco en sus banderas navales, distinguiéndose sólo en el escudo lo que daba lugar a graves errores, de ahí que, en 1785, el rey Carlos III de España encargó a su ministro de Marina, Antonio Valdés, que le presentara algunos diseños que acabaran con este problema. El almirante Valdés convocó un concurso, de los diseños que se presentaron escogió doce para mostrárselos al rey.
Este seleccionó dos de ellos, a los que varió las dimensiones de las franjas, declarándolos reglamentarios el primero para la Marina de Guerra y el segundo para la Mercante.
El 28 de mayo de 1785 el Real Decreto publicaba: 
"Para evitar los inconvenientes y perjuicios, que ha hecho ver la experiencia, puede ocasionar la Bandera Nacional de que usa mi Armada Naval y demás embarcaciones españolas, equivocándose a largas distancias o con vientos calmosos, con las de otras naciones, he resuelto que en adelante usen mis buques de guerra de Bandera dividida a lo largo en tres listas, de las que la alta y la baja sean encarnadas y del ancho cada una de la cuarta parte del total y la de enmedio amarilla, colocándose en esta el escudo de mis Reales Armas reducido a dos cuarteles de Castilla y León con la Corona real encima... ".
Detalle del cuadro pintado por Ramón Marti i Alsina (1826-1894)
Durante la guerra con los franceses de 1808 muchos de los grupos que se enfrentaban a ellos utilizaran esta bandera frente a la blanca de aquellos. Una muestra de ello nos la dejó impresa con sus pinceles el pintor barcelonés Ramón Marti i Alsina en su obra “El gran día de Gerona”, donde se ve tremolar, a la izquierda de la composición pictórica, la bandera española. Dicha bandera se conserva hoy en el Museo del Ejército.
De ese modo los colores rojo y amarillo se fueron extendiendo e imponiéndose como representativos de España.
Fue durante el reinado de Isabel II cuando se unificó el uso de una sola bandera para los ejércitos de Marina de de Tierra. El Real Decreto de 13 de octubre de 1843 establecía: “las banderas y estandartes de todos los cuerpos e institutos que componen el Ejército, la Armada y la Milicia Nacional, usarán iguales en colores a la bandera de guerra española, y colocados éstos por el mismo orden que lo están en ella”Todas tenían en su centro un escudo circular con el cuartelado de Castilla y León, con la flor de lis en su centro y la granada en punta, colocado sobre el cruce de un aspa roja de Borgoña y rodeado por una inscripción con el Arma correspondiente, número y batallón del Regimiento. Fue así como la bandera bicolor, exclusiva de la Marina, pasó a ser común para todas las fuerzas armadas, y se le reconocía su carácter nacional.
A la izquierda el escudo de la I República.
A la derecha el de la Restauración
Algunos círculos republicanos comenzaron a proponer un cambio en la bandera por considerarla un símbolo de la monarquía, sin embargo, durante la Primera República, no llegó a cambiarse manteniéndose la bandera bicolor y cambiando sólo la corona real del escudo por una corona mural.
Tras la Restauración que se extendería hasta 1931 a la bandera nacional se le volvió a cambiar el escudo en el que de nuevo se incluyó la corona real.
A los pocos días de proclamarse la II República se promulgó un decreto en el que, en su artículo primero establecía la bandera nacional conformada “por tres bandas horizontales de igual ancho, siendo la roja la superior, amarilla la central y morada oscura la inferior”. Dicho decreto fue ratificado en la Constitución, en su artículo primero leemos: “La bandera de la República española es roja, amarilla y morada”. El escudo fue el mismo que se utilizó durante la I República. Esta bandera permaneció vigente hasta que los sublevados derrotaron a la República. Aún hoy, por parte de muchos de los que se consideran republicanos la consideran como la auténtica bandera española.
La rebelión militar de 1936 recuperó la bandera bicolor con el escudo de republicano con la corona mural durante los primeros años. Desde entonces el diseño y los colores de la bandera española se han mantenido, modificándose únicamente el escudo.
Bien es cierto que durante el franquismo se usó en demasía de esos símbolos, bandera e himno, forzando a la aceptación de un concepto de nación que poco tenía que ver con la realidad. Del himno hablaremos más adelante, pero ahora simplemente destacar algunas características del escudo que el régimen franquista incluyó en la bandera.
Escudo franquista de 1939
El escudo del Águila de San Juan se remonta hasta el siglo XV, tomando elementos de la heráldica de los Reyes Católicos. Así, Isabel la Católica incluyó este águila en su heráldica personal dado que esta representa al evangelista San Juan, por el que mostraba gran interés al ser patrono de la familia real de Trastámara, hasta el punto de coronarse el día de este santo. De ahí pasaría a su matrimonio con Fernando de Aragón. Otro de los elementos tomados de los Reyes Católicos son el yugo con el nudo gordiano y el haz de flechas, elementos que también tomó la Falange para confeccionar su símbolo. Estos elementos son tomados como divisa tras el matrimonio entre Fernando e Isabel y representan las iniciales de sus respectivos cónyuges (en el caso de Isabel, las flechas y en el de Fernando, el yugo).
Flanqueando al águila, tenemos las Columnas de Hércules sobre ondas marinas con el lema de Plus Ultra soportado por las mismas, al igual que en el anterior escudo republicano. Lo único que varía es la presencia en la parte superior de las columnas la corona imperial del Sacro Imperio Romano Germánico a la izquierda y la Corona Real española, recordando la historia de España como reino e imperio a la derecha. 
Sobre el pecho del águila encontramos el escudo de los Reyes Católicos, del que sólo han sido sustituido los cuarteles de Sicilia por las armas de Navarra. Sobre el mismo encontramos una corona real abierta y rodeando la cabeza del águila una aureola, elementos ambos que ya aparecían en la divisa original de los Reyes Católicos. Por último, rodeando la cabeza del águila también encontramos la cartela con el tan conocido lema franquista de "Una, grande y libre"; que hacía referencia a la indivisibilidad de España, la grandeza de su imperio perdido en América a las que se sumarían las posesiones en África y la libertad frente al sometimiento a las potencias extranjeras.
La Constitución Española de 1978, estableció, en su Artículo 4º. 1: “La bandera de España está formada por tres franjas horizontales, roja, amarilla y roja, siendo la amarilla de doble anchura que cada una de las rojas”. Constitución que fue redactada por siete representantes de los diversos partidos políticos que componían el Congreso de los Diputados, y que tras diversos debates fue aprobada en por 325 votos a favor, 6 abstenciones y 14 votos en contra. Y posteriormente ratificada por el pueblo español en un referéndum celebrado el día 6 de diciembre de 1978 con una de las participaciones más altas de nuestra democracia (67,11 %) y un 88,54 % de votos afirmativos. Se conformaba así el diseño de la bandera que en la actualidad representa a España. Mientras que se puede hablar de una bandera constitucional, no se puede hacer de un escudo constitucional pues la composición del mismo fue aprobada por la ley 33/1981, de 5 de octubre , y se hizo público mediante un Real Decreto. 
Ello significa que la bandera de España es muy anterior a la Constitución actual y que la nación española, con todos sus defectos y desacuerdos, también existe desde muchos siglos antes de esa última Constitución y su historia seguirá presente aún cuando la constitución se modifique.
Abanderado, tambor y pífano, "Albúm de la Infantería" (1861)
de Serafín María de Sotto, Conde de Clonard
HISTORIA DEL HIMNO DE ESPAÑA

Se señala al himno de España como uno de los tres únicos himnos nacionales (San Marino y Kosovo) que no tiene letra. Mientras que otros himnos, como la Internacional o la Marsellesa surgieron con letra y en momentos de exaltación popular y revolucionaria, y algunos otros compuestos a propósito con ese fin. La melodía del himno de España surge de un toque de guerra y como el resto de estos toques reglamentarios del ejército carecía de letra.
Musicólogos e historiadores, están de acuerdo en que el origen del himno de España está en la Marcha Granadera, en donde no hay unanimidad es en los orígenes de los acordes en que se inspiró su autor para componerla, ni tan siquiera en la autoría de la misma, aunque algunos se la atribuyen a Manuel Espinosa de los Monteros. Hay una leyenda en torno al himno que, a pesar de que aún se sigue manteniendo en muchas referencias, se ha demostrado no ser cierta. Dicha leyenda hace referencia a que el origen de esa marcha se encuentra en Prusia, en los tiempos del rey Federico II, “el Grande” quien le hace entrega de la partitura al Conde de Aranda, al dejar su puesto de embajador, para que se la entregara como presente a Carlos III.
Leyenda que fue desmontada a raíz del descubrimiento del manuscrito “Libro de la ordenanza de los toques de pífanos y tambores que se tocan en la Infantería Española” obra de Manuel de Espinosa fechado en 1761, y entre las distintas partituras se encontraba la Marcha de granaderos, obra de autor desconocido.
En 1768 se publicó la versión definitiva de las “Ordenanzas de S.M. para el régimen, disciplina, subordinación y servicio de sus Ejércitos”. Consecuencia de ellas es el cuaderno de “Toques de guerra que deberán observar uniformemente los pífanos, clarinetes y tambores de la Infantería de S.M., concertados por Dn. Manuel de Espinosa, Músico de la Capilla Real. 1769” que fijaba los toques reglamentarios para todos los regimientos y que incluye la partitura de la citada Marcha Granadera retocada. Así, queda clara la identidad y participación de Manuel Espinosa: fue el compositor e hizo la concertación para más instrumentos de la Marcha Granadera, nueva y con carácter general para todo el Ejército.
El Rey Carlos III declara Marcha de Honor a la Marcha Granadera el 3 de septiembre de 1770. Todo hace pensar que fue la costumbre popular, acostumbrada a escucharla en los actos públicos de la Casa Real, la que la convirtió de hecho en himno nacional, mucho antes de que fuera declarada como tal. 
En 1870, el General Prim convocó un concurso a crear un himno oficial. El Concurso se declaró desierto, aconsejando el Jurado que la Marcha Granadera continuara como himno.
El 8 de enero de 1871 la “Marcha Real”, antigua Marcha de Granaderos. Amadeo I de Saboya, un rey que fue elegido por el Parlamento tras la destitución de Isabel II, tomó la decisión de señalar como “Marcha Nacional” española a la antigua marcha de granaderos o Marcha Real como también se le conocía por entonces. Fue así como se oficializó aquella marcha como himno.
A la izquierda, Rafael de Riego. 
A la derecha, Evaristo San Miguel
La insurrección de 1820 contra el absolutismo de Fernando VII, dio origen al himno de Riego.
Rafael de Riego, militar español que se unió a un ejército destinado a sofocar la sublevación en las colonias americanas, estaba al mando del 2º batallón asturiano. Junto con otros oficiales alzarse contra el absolutismo del rey y reivindicar la Constitución de 1812. Fue por entonces cuando el teniente coronel Evaristo San Miguel, compañero de Riego en la conspiración, escribió un poema en forma de himno inspirado en letras anteriores a la guerra contra los franceses, con música de autor desconocido, aunque algunos se la atribuyen a José Melchor Gomis.

Fernando VII se vio obligado a jurar la Constitución en Madrid el 10 de marzo de 1820.
El 7 de abril de 1822 un decreto firmado por Fernando VII en su artículo 1º dice: “Se tendrá por marcha nacional de ordenanza la música militar del himno de Riego que entonaba la columna volante del ejército de S. Fernando mandada por este caudillo.”
El himno de Riego se mantuvo durante el Trienio Liberal (1820-1823). Más tarde fue prohibido durante la Década Ominosa de Fernando VII en la que aplastó a los liberales y posteriormente el himno fue restituido durante el reinado de Isabel II. Si observamos la creación y evolución del himno de Riego veremos que, al menos en su origen, no es un himno republicano ni antimonárquico sino que es el himno de los liberales españoles que reclamaban la monarquía constitucional y por lo tanto, durante su vigencia oficial, fue el himno de la monarquía constitucional española.
Partitura del Himno de España, versión de Pérez Casas
Durante el reinado de Amadeo I de Saboya se trató de realizar un nuevo himno, debido al presunto carácter Borbónico de la Marcha Real y olvidando su antiguo origen. Tras un frustrado concurso nacional de himnos, se tomó la idea de convertir la Marcha Real en el la Marcha Nacional de España, el 8 de enero de 1871. Esta versión de la marcha fue arreglada por Pérez Casas en 1908 por orden de Alfonso XIII.
Y se mantuvo tal cual hasta el advenimiento de la
II República que lo cambió de nuevo por el himno de Riego.
Durante la Guerra Civil, el 27 de noviembre de 1937 el general Franco repone la Marcha de Granaderos como Himno Nacional, aunque con unos pequeños retoques en la versión de Pérez Casas.
Tras la aprobación de la Constitución Española el 27 de diciembre de 1978, regulados el uso de la Bandera y la descripción del Escudo de España en las Leyes 39/1981, de 28 de octubre y 33/1981, de 5 de octubre, respectivamente, parecía procedente configurar jurídicamente el Himno Nacional de España, completando la normativa por al que se ha de regir los símbolos de representación de la nación española. Finalmente, y tras el informe favorable de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, se aprobó una versión de la Marcha de Granadera que, respetando la armonización del Maestro Pérez Casas, recupera la composición de su época de origen. El Maestro D. Francisco Grau ha orquestado dicha armonización, tanto para orquesta sinfónica como para banda, y una reducción para órgano que puede servir para interpretaciones por un cuarteto, etc.
Como hemos leído la evolución de la ‘Marcha Granadera’ hasta ser el ‘Himno Nacional’ de España se debió a su origen militar para rendir los máximos honores y, también, a la belleza y majestuosidad de su composición y no a otros factores. Así que no puede ser identificado como de origen franquista, del mismo modo que el himno de Riego tampoco puede ser identificado como revolucionario, pues fueron los liberales los que primero lo crearon, y más tarde consiguieron que fuera reconocido como himno nacional.
De ahí que, como toque militar en su origen, hayan fracasado todos los intentos de ponerle letra imitando a himnos extranjeros.
No fue una composición echa para homenajear a ningún rey, como ocurre con uno de los himnos que se utilizan en Inglaterra (God Save the Queen), que por cierto no tiene himno oficial. Ni es un himno creado para exaltar unos movimientos revolucionarios como el de Francia; la Marsellesa. Ni un himno que esté dedicado a una clase social en concreto: los trabajadores, como es el caso de la Internacional.
Es simplemente un toque de guerra que se utilizó en los actos de la casa real y que la aceptación popular llevó a que su melodía fuera utilizada por las milicias durante la guerra contra los franceses.

María Velasco Ramos

lunes, 28 de mayo de 2018

¿A QUIÉN LE IMPORTA LA VIDA DE UN NIÑO GAZATÍ?


Sembramos el trigo pero no lo recogimos, 
regamos las vides pero no bebimos el vino.
En vano se bañó nuestra noche con la fragancia de los naranjos.
Nuestra sangre corre por la tierra roja
y sobre las piedras.
(Yabra Ibrahim Yabra)

Mohammad Ayoub 
No, no estabas en el sitio equivocado, ni eras escudo humano de nadie. Tampoco eras un terrorista, ni siquiera portabas ningún tipo de arma. Solo estabas manifestando el rechazo a una situación que lleva consigo no sólo el dominio del territorio de tus ancestros basada en una falacia, sino además una limpieza étnica como mantiene Ilan Pappé, historiador israelí y profesor de la Universidad de Exeter.
Mohammad Ayoub, ese era tu nombre, sólo tenías 14 años, lo único que hacías era alzar tu voz para dar a conocer la impotencia y el grito de auxilio de los gazatíes y los palestinos tratando de que lleguen a oídos que no escuchan, no oyen. Ese fue tu único error para que un soldado israelí te colocara en el centro de la mira telescópica de su fusil y segara tu vida como la de un animal enjaulado. 
En su vocabulario no había árboles, 
en su vocabulario no había
tú ni yo
porque él debía matarnos
a ti y a mí.
Sólo sabía lo que
le habían enseñado:
matarnos a ti y a mí.
(Muin Basisu)
En tu recuerdo y en el de todos esos niños gazatíes y palestinos que sufren la violencia de este mundo deshumanizado, pongo en tu boca y en la de ellos las palabras de Miguel Hernández, poeta español de Orihuela (Alicante), para romper con ese menosprecio que, parece existir por la vida de todos vosotros:
Naciones de la tierra, patrias del mar, hermanos
del mundo y de la nada:
habitantes perdidos y lejanos
más que del corazón, de la mirada.
Aquí tengo una voz enardecida,
aquí tengo un vida combatida y airada,
aquí tengo un rumor, aquí tengo una vida.
Abierto estoy, mirad, como una herida.
Hundido estoy, mirad, estoy hundido
en medio de mi pueblo y de sus males.
Herido voy, herido y malherido,
sangrando por trincheras y hospitales.
Hombres, mundos, naciones,
atended, escuchad mi sangrante sonido,
recoged mis latidos de quebranto
en vuestros espaciosos corazones,
porque yo empuño el alma cuando canto.
Del mismo modo que pongo en boca de tus padres, pues a ellos sí le importaba tu vida, las palabras del poeta palestino
Samin al Qasin:
Beso tu mano dormida
Y exclamo: ¡Vamos, despierta!
Buenos días, razón de mi vida.
¡Vamos, despierta!
Sin ti el sol no se pondrá,
Sin ti el sol no saldrá.

Viene a mi memoria esta estrofa de un poema de Mahmoud Darwish, el gran poeta palestino:
Para que volemos con la mariposa
Fuera de los sueños, porque los sueños son estrechos
Para nuestras puertas. Eran niños,
Jugaban e inventaban un cuento para la rosa roja
Bajo la nieve, detrás de dos largos relatos
De bravura y sufrimiento.
Luego escapaban con los ángeles pequeños
Hacia un cielo límpido.

Y contemplado tu rostro, tras ser abatido por aquella bala asesina, me parece escuchar de tus labios:
"Me he dormido para volar".
Y llevaré a Al-lāh zapatos de invierno
Para que camine como los demás
Desde lo alto de la montaña hasta el lago.
(Mahmoud Darwish)

Sámej Izhar Smilansky, cuyas obras las firmaba
con el seudónimo S. Yizhar. A la izquierda portada de su novela
Hirbet Hiza, traducción al español
Para vosotros, los hijos y los nietos de aquellos que fueron desposeídos de sus viviendas, de sus tierras, de sus pertenencias personales,... allá por 1948, la historia es un círculo cerrado, se repite una y otra vez. Por eso tu muerte parece estar anunciada en el artículo de Teresa Aranguren publicado el pasado día 3 de abril https://www.infolibre.es/noticias/opinion/plaza_publica/2018/04/03/la_matanza_gaza_81265_2003.html), y muchos años más atrás, como ella recuerda en su artículo, en la novela “Hirbet Hiza, un pueblo árabe”, del escritor israelí Sámej Izhar Smilansky (1916-2006) (S. Yizhar), uno de los pilares de la literatura hebrea moderna. Un relato no muy extenso pero que narra con crudeza la realidad de aquellos momentos:
“Volví a pasear la mirada por aquel campo para seguir los movimientos de las aterrorizadas figuras que se las veían y deseaban para salir de él, porque la tierra no se los iba a tragar a no ser que consiguieran llegar al otro lado de las colinas, más allá del horizonte.
-He hecho blanco, gritó Gabi.
-De eso nada, le contradijo Shmulik…
-Vamos, dijo Moishe, cinco ráfagas y por lo menos te cargas a uno…”

De Sámej Izhar llegó a decir Shimon Peres: “No había nadie como él con una visión profunda y expresiva hizo del hebrero moderno su vida. Vio la profundidad de las cosas y fue parte de ellas. Yizhar dio a la literatura hebrea un sabor que nunca se disipará “
Cuatro guerras en los últimos diez años, al parecer, no han posibilitado acabar, por el ejército mejor armado del mundo y uno de los más destacados servicios secretos (Mosad), acabar con lo que ellos definen terrorismo en la Franja de Gaza. Está claro que su objetivo principal no es acabar con esos "terroristas" que le atacan con piedras, cuchillos o cohetes de fabricación casera, sino proseguir con la limpieza étnica de los palestinos que iniciaron hace ya 70 años. De ahí que su actitud frente a las manifestaciones de protesta realizadas en Gaza haya sido disparar a matar o dejar inválidos a quienes se ponían en la mira de sus rifles telescópicos, como si de un ejercicio de caza o de tiro al plato se tratara. 
Fueron expulsados de sus tierras por la fuerza de las armas,
hoy sólo buscan el retorno
No hay cosa que más rechace un sionista, y el propio gobierno de Israel, que el lema de esas convocatorias, “Marcha del retorno”, algo que rompe con dos mitos creados por los sionistas para justificar la ocupación del territorio de Palestina: “una tierra sin pueblo, para un pueblo sin tierra”, y el mito paralelo de que los palestinos abandonaron voluntariamente sus propiedades, sus viviendas y sus tierras bajo las órdenes de los gobiernos árabes vecinos, los cuales les prometían un retorno rápido después de la victoria.
Ademas de que el derecho al retorno forma parte de los derechos recogidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 10 de diciembre de 1948, artículo 13: que implica que la libertad de volver a su país y el derecho de ir y venir, algo que Israel incumple sistemáticamente. Las Naciones Unidas también han contribuido a reforzar el derecho al retorno. El 11 de diciembre de 1948, la Resolución 194 (III) de la Asamblea General de las Naciones Unidas “resuelve que debe permitirse a los refugiados que deseen regresar a sus hogares...”. Decisión que viene siendo confirmada año tras año por los cinco miembros permanentes de la Comisión de Seguridad, EEUU incluidos. Son 49 las resoluciones sobre la cuestión del derecho al retorno las que ha adoptado la Asamblea General de la ONU.
Lo que está muy claro es que el Gobierno israelí actúa con total impunidad, las resoluciones de la ONU son simplemente papel mojado para ellos, cuentan con la colaboración y el apoyo de los gobiernos americanos y con más fuerza y empeño por el actual presidente Donald Trump, no olvidemos la presencia de un sionista en su familia, Jared Kushner, esposo de su hija Ivanka. Y por otro lado con la actitud frívola de los países de la UE que parece corroborar la impunidad que Israel goza frente al mundo, y la pasividad de la mayoría de los países musulmanes, inmersos en una lucha por sus propios intereses.
Por eso Israel se permite el uso de la fuerza indiscriminada para reprimir esas manifestaciones y además lo hace basándose en otro mito: la autodefensa. Disparar contra los manifestantes en Gaza era el único medio por el que Israel podía impedirles violar la “frontera israelí”, una frontera creada a raíz de la ocupación de los territorios palestinos: Muchos han criticado a Israel por utilizar munición real contra los manifestantes gazatíes que no suponían una amenaza para la seguridad de Israel pero, como en todas las ocasiones anteriores todo queda en esas protestas que pronto se olvidan.
Vienen a mi mente los versos del gran poeta palestino Mahmud Darwish en su poema “El último tren se ha parado” para con algunos de ellos crear una analogía sobre la situación de Gaza:
“El último tren se ha parado en el último andén, y nadie
salva a las rosas...”
A nadie le importan los muertos de Gaza
“No creas a nuestros trenes, amor, las últimas palomas han volado, han volado,
el último tren se ha parado en el último andén... y no hay nadie.”
...nadie que se manifieste por ellos.
¿Tiene que continuar siendo Gaza el territorio al que todo el mundo vuelve la vista pero nadie hace nada porque salga de esa situación creada con la colaboración de países como Egipto, Estados Unidos, Israel o Europa y la condescendencia de otros países musulmanes que se dicen hermanos? Todos ellos son responsables moralmente, jurídicamente y políticamente del desastre que sufre el pueblo gazatí ¿No tienen derecho las personas de Gaza a salir de ese “campo de prisioneros” donde las condiciones de vida son físicamente insoportables? ¿O están obligadas a aceptar esa situación y permanecer calladas?
María T. Velasco

lunes, 19 de marzo de 2018

¡Ha muerto un inocente!


Gabriel Cruz Ramírez
¡Ha muerto un inocente! ¡Ha muerto un niño! Y con él ha muerto todo un mundo de proyectos, de sueños, de ilusiones, de juegos, de sonrisas... 
Durante los doce días transcurridos desde su desaparición, detrás de Gabriel, ese era su nombre, se formó una estela como si él fuera una estrella fugaz. Una estela conformada por esos miles de “pescaitos” que aparecieron en gestos de apoyo y recuerdo a Gabriel. 
Esos “pescaitos” que representaban los deseos del niño de ser biólogo, y que no debían desaparecer, como ha pedido su madre. Ellos deberían convertirse en un icono que recordara siempre la figura de Gabriel, su sonrisa. Pero no solamente la de él sino la de todos los niños que han sido y siguen siendo víctimas inocentes de la violencia.
Patricia, su madre, nos ha dejado una lección, en muchos casos malinterpretada o simplemente manipulada. Patricia ha demostrado ser una mujer fuerte y valiente porque perder a un hijo es lo más duro que pueda ocurrir en nuestra vida, más cuando ha sido víctima de la violencia de otro ser humano. Lo más sencillo para ella hubiese sido dejar que brotara libremente el odio y el rencor, pedir venganza… Ella, sin embargo nos está dejando un mensaje, más diría yo: una reflexión. Destaca lo que debe ser importante, su deseo es que la atención se centre en su hijo, y no en su asesina, para que no desaparezcan los sentimientos que florecieron en el corazón de cada uno hacia Gabriel… y a la vez se centren en sus propios hijos pues el asesinato de Gabriel no ha sido, por desgracia el primero ni será el último.
Patricia Ramirez, madre de Gabriel 
Son palabras de Patricia que demuestran unos valores muy definidos y una resilencia que le permite sobrepasar el límite del dolor, de ahí que pida que todo lo acontecido a Gabriel sirva para algo hermoso. ¿Mensaje de perdón hacia la asesina? Yo más bien diría que reflexiones, eso que no ha entendido mucha gente y que les ha llevado a recriminar su forma de actuar llamándola, en algún caso, “rematadamente tonta”. Esas personas deberían reflexionar seriamente, pues, tal vez, los necios y los torpes puedan ser ellos por no entender el mensaje contenido en esas palabras de Patricia. Ella no juzga ni condena, para eso está la justicia. Ella solo quiere que su hijo esté presente y sea algo significativo para todos, para ella quedan sus recuerdos, porque el odio y la venganza no le van a devolver a su hijo ni tampoco van a acabar con la maldad que lleva a cometer esos actos de violencia contra los niños. 
Ella no habla de perdón, ni tampoco olvida. Con su actitud lo que hace es modificar sus sentimientos en algo más reflexivo.
Políticos de todos los partidos manifestándose en la
puerta del Congreso tras el asesinato de un niño
 Es necesario que los políticos, en vez de tantas fotografías, afronten de verdad la elaboración de una Ley de Medidas de Protección Integral frente a la violencia sobre la infancia. Algo que viene anunciándose desde hace años, una de las pocas cosas en las que muestran de acuerdo todos los partidos y que solo recuerdan después de cada caso de asesinato o muerte violenta de un niño, para después volver a su guirigay de siempre. 
No quiero olvidar a todos los niños que han sido asesinados antes de Gabriel, pues a ellos también deseo ofrecerles un pequeño homenaje en esta entrada, no nos remontaremos a la fecha en que se tiene registradas las muertes de niños por violencia, pues son casi 100 los que en ella se recogen y algunos más que no llegan a figurar en esos fríos números de una estadística. Citamos a algunos de los que murieron en 2017 en España, a manos de sus progenitores o personas cercanas a ellos: Aramis, 18 meses, en Madrid; Daniel, y Paula, de ocho y cinco años, en Campo de Criptaza(Ciudad Real); Markel Malik, 11 años, en Alcobendas (Madrid); Javier, 11 años, en La Coruña; Emmanuel, 8 meses, en Arcos de la Frontera; Sharita, 15 meses, en Barcelona; y Maia, dos años en Alzira (Valencia); Naiara, 8 años, Sabiñánigo (Huesca)Alicia 18 meses en Llucmajor(Baleares).....
La violencia contra la infancia no tiene sexo,es ejercida tanto por hombres como por mujeres.Y después de cada asesinato todo queda en manifestaciones silenciosas, días de luto decretados por los políticos de turno con su bla bla bla grandilocuente, pero nadie hace nada por acabar con esa lacra.
Que todos ellos descansen en paz allá donde ya nada ni nadie puede hacerles daño. Nuestro recuerdo para todos ellos.
María T. Velasco

miércoles, 21 de febrero de 2018

LA HIPOCRESÍA DE UNA CONMEMORACIÓN

Francis Bacon, en su obra Of Wisdom for a Man’s Self. Essays,escribía refiriéndose a la hipocresía:
“Es la sabiduría del cocodrilo, que llora mientras devora a sus víctimas”
Mientras que Thomas Fuller, en The Holy and Profane State,dejó escrito:
"Un hipócrita es a la vez arquero y tirador,porque en todo cuanto hace mira la propia exaltación y la propia ventaja”

 Una composición con la valla del campo de concentración nazi
de Auschwitz-Bikernau sobre un grupo de
gazatíes esperando poder salir de Gaza 
Cada año cuando se acerca el 27 de enero, todos los medios de comunicación y las redes sociales se hacen eco de una conmemoración que muchos dicen que además de recordar a sus víctimas debe servir para que la historia no se repita. Me refiero a la celebración del “Día Internacional de Conmemoración del Holocausto”. Grandes proclamas y lemas lo acompañan en todos los países y en la UNESCO, basta recordar algunas de ellas: “Educar para un futuro mejor”; “Luchar contra el antisemitismo, el racismo y toda forma de intolerancia que pueda conducir a actos violentos contra determinados grupos humanos”… 
¡HIPÓCRESÍA!
La de esos países que han de volver la vista atrás para recordar esa situación, y miran hacia otro lado cuando cada día, en la actualidad, se vive aquella misma situación de genocidio en la Franja de Gaza, convertida en una campo de concentración desde el año 2006.
Genocidio, campos de concentración, términos que, tal vez por su uso continuado, se han convertido en tópicos. Por lo que es conveniente repasar esos conceptos. Un campo de concentración, según su definición, es aquel lugar donde se encierra a personas por su pertenencia a un colectivo genérico en lugar de por sus actos individuales, privándoles de su libertad y sometidos a todos tipos de controles. Y eso es Gaza desde aquel año 2006 en que Israel ejerce un bloqueo absoluto sobre este territorio de unos 385 kilómetros cuadrados en el que se hacinan más de dos millones de seres humanos de los cuales casi el 45 % son menores de 14 años. 
Si bien es cierto que la ayuda internacional para los refugiados del 48 ha venido llegando con regularidad, no es menos cierto que desde aquel año 2006 lo único que ha conocido Gaza ha sido una destrucción sistemática de su territorio hasta convertirlo en un erial donde no se ha invertido nada en infraestructuras o industria.
Aquella tierra que en la antigüedad y hasta bien entrado el siglo XX, llegó a ser descrita como un vergel  donde florecían frutales, olivos, vides y se cultivaban hermosos campos de verduras y plantaciones de sandías, muy apreciadas en Jerusalén donde se llevaban desde los distintos campos de cultivo de Gaza, y grandes campos de cebada que era exportada a otros países para elaboración de cerveza. En el año 1300 d.C. el geógrafo sirio al-Dimashqi, describió Gaza como un territorio “tan rico en árboles que parece una tela de brocado sobre la tierra”; ha padecido la destrucción de todo el arbolado, la contaminación de sus aguas,… convirtiéndola en una cárcel al aire libre o, lo que es lo mismo, en un campo de concentración donde sus habitantes son privados de libertad para entrar o salir debido al cierre, casi permanente, de sus pasos fronterizos y en personas dependientes de sus carceleros en todos los sentidos, desde la alimentación a medicamentos. 
Cuando realmente Gaza tenía y tiene recursos propios: tierras fértiles, sino hubiesen sido envenenadas con aguas contaminadas; yacimientos de gas que no permiten que sean explotados, para ser un lugar próspero con un buen puerto marítimo que, como en la antigüedad permitiera los contactos comerciales con Europa y otras partes del mundo; con un  aeropuerto, que llegó a tener pero que fue destruido por sus carceleros, que la mantenía comunicada con el resto del mundo. Mas Israel con la aquiescencia del mundo occidental, y los intereses económicos de los países árabes, e incluso los líderes palestinos han posibilitado que Gaza se convierta en ese lugar inhabitable que se señala en algunos informes de organismos internacionales sólo con el objetivo de que los gazatíes terminen abandonándola o permitan su traslado a otros lugares. Hoy se habla del Sinaí.
Raphael Lemkin
Genocidio, esa palabra que crea en la mente de quien la escucha o lee imágenes de muerte generalizada, pero genocidio es algo más que eso. Es un término que utilizó por primera vez el jurista polaco de familia judía Raphael Lemkin, que en su libro “El poder del Eje en la Europa ocupada” lo definía como:
“La puesta en práctica de acciones coordinadas que tienden a la destrucción de los elementos decisivos de la vida de los grupos nacionales, con la finalidad de su aniquilamiento.”
Lemkin, un hombre con una sensibilidad especial y que durante toda su vida luchó por conseguir que el genocidio fuera reconocido y recogido en las leyes internacionales. En 1939 logró huir a Estados Unidos, mas no pudieron hacerlo sus padres que fueron asesinados en el campo de Auschwitz. Aquello le llevó a iniciar una campaña de denuncia contra las atrocidades nazis. Ya en 1933 elaboró un documento para una ponencia en la Conferencia de Unificación del Derecho Penal, que se celebró en Madrid aquel mismo año, pero el ministerio polaco de asuntos exteriores no le concedió el visado de salida. De aquel documento destacamos esta frase:
“Cuando una nación es destruida, no es la carga de un barco lo que es destruido, sino una parte sustancial de la humanidad, con una herencia espiritual que toda la humanidad comparte” 
Tras ser apartado de su puesto en la Universidad de Yale, en los años cincuenta, muríó en la pobreza en Nueva York en 1959 de un infarto. Pero había visto conseguido su objetivo de que el genocidio fuera reconocido como delito perseguible por el derecho internacional. La resolución 260 de la Asamblea General de la ONU del 9 de diciembre de 1948, aprobaba la “Convención para la prevención y la sanción del crimen de genocidio”, que entraría entraría en vigor el 12 de enero de 1951.
En su artículo II dice:
En la presente Convención, se entiende por genocidio cualquiera de los actos mencionados continuación, cometidos con la intención de destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso como tal:
[...]
b) Atentado grave contra la integridad física o mental de los miembros del grupo. 

c) Sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física total o parcial.
[...]
En su artículo VI recoge quienes son culpables del delito de genocidio: La asociación para cometer genocidio; la instigación directa y pública a cometer genocidio; la tentativa de genocidio; la complicidad del genocidio…
¿Alguien es capaz de negar que lo que está sucediendo en Gaza no es un genocidio? Todas esas naciones que miran hacia otro lado ante la situación de Gaza y que recuerdan cada año el Holcausto judío. ¿Cuál es la diferencia? Que aquel genocidio ocurrió hace setenta años y el de Gaza está sucediendo cada día en la actualidad, con la complicidad manifiesta del mundo occidental.

Eduardo Galeano
Eduardo Galeano, escritor y periodista, en una carta abierta escrita en 2014 decía:
Israel es el país que jamás cumple las recomendaciones ni las resoluciones de las Naciones Unidas, el que nunca acata las sentencias de los tribunales internacionales, el que se burla de las leyes internacionales, y es también el único país que ha legalizado la tortura de prisioneros. ¿Quién le regaló el derecho de negar todos los derechos? ¿De dónde viene la impunidad con que Israel está ejecutando la matanza de Gaza?

No sólo judios fueron victimas del terror
nazi de los campos de concentración.
Rendimos aquí nuestro pequeño y humilde homenaje a su memoria

No se puede negar que los campos de concentración nazis fueron un horror, donde murieron miles de seres humanos, pero no todos judíos, pues en aquellos centros de exterminio también había gitanos, homosexuales, discapacitados y prisioneros políticos, por lo que el Holocausto no se debería celebrar sin recordar también a todas las demás víctimas.
Mención aparte merecen los campos de concentración especiales para mujeres, donde de nuevo encontramos a todo tipo de prisioneras. Campos de concentración cuya existencia ha sido silenciada durante muchos años, y en los que las mujeres eran sometidas a todo tipo de vejaciones, desde experimentos médicos, pasando por trabajos forzados, hasta obligadas a prostituirse para satisfacción de los soldados alemanes que habían de pagar por utilizar sus servicios y cuyo dinero iba a manos de los oficiales del campo. 
 
En la parte superior fotograma de la película
"La Lista de Schlinder".
Debajo, soldando iraelí emulando aquella
escena en Gaza
Y al hablar de horror, de asesinatos a sangre fría mi mente recuerda la escena de la película “La lista de Schlinder”, de Steven Spielberg, cuando uno de los guardianes del campo de concentración desde la ventana de su despacho se dedica a disparar, con su rifle de mira telescópica, sobre los internos como si de una caza de animales se tratara. Esa escena se repite diariamente en Gaza cuando los soldados israelís, desde sus torres de control y vigilancia, se dedican a la caza de los campesinos gazatíes que tratan de trabajar en las pocas tierras de su propiedad que aún son cultivables. 
Tragedia de Gaza ¡Huir o morir!
El destino de los gazatíes
Me llenan de estupor esas imágenes con que la propaganda sionista inunda las redes en la que aparecen centros comerciales, tiendas con sus estanterías repletas de alimentos. … para dar la imagen de que en Gaza no falta nada y se vive perfectamente.
Mientras el gallo vigila el corral
los otros gallos pelean por las ayudas
¿Acaso esos seres humanos que la habitan sólo necesitan alimentarse como si fueran animales en un corral? ¿Dónde están todos los demás derechos que les son reconocidos por las leyes internacionales?
Ante la tragedia de Gaza, la hipocresía mundial brilla cada año cuando llega el 27 de enero recordando un horror que se cometió hace setenta años, pero que al tratar de ese nuevo horror que se vive diariamente en Gaza se vuelve la vista hacia otro lado mostrando indiferencia, o se les llena la boca de discursos vacíos, declaraciones altisonantes o proyectos nunca realizados, y siempre unas escusas banales sobre acciones terroristas realizadas de forma individualizada, como otras muchas que se vienen sufriendo en el resto del mundo. Ante la tragedia de Gaza, los países musulmanes se lavan las manos e incluso llegan a vender el futuro de los gazatíes como si ellos fuesen sus propietarios. Europa, mientras, derrama alguna que otra lágrima de cocodrilo ante esta tragedia diaria, esa Europa que, al parecer pretende pagar las persecuciones judías realizadas desde la Edad Media en todas las naciones cobrándosela a los palestinos de Gaza, lo que convierte su sangre y sufrimientos en moneda de cambio para pagar la cuenta contraída por Europa.

Ante la tragedia de Gaza, sobra hipocresía y faltan soluciones reales.
Los sionistas han demostrado que son el colectivo menos ético de la historia de los judíos con la resurrección de los guetos europeos.
María T. Velasco