sábado, 31 de agosto de 2013

NO A LA GUERRA


Lo único que me pueden importar, igual que a ti, son las victimas inocentes de todas estas masacres, sobre todo los niños.
Silent enim leges inter arma (las leyes callan en tiempo de guerra) Cicerón.
Ningún hombre es tan tonto para desear la guerra y no la paz; pues, en la paz los hijos llevan a sus padres a la tumba, y en la guerra son los padres quienes llevan a sus hijos a la tumba. Herodoto.
La guerra es una masacre entre gentes que no se conocen para provecho de gentes que sí se conocen pero no se masacran. Paul Valéry.
“La fuerza y el engaño son las dos virtudes cardinales en la guerra…”  
Cuando los ricos se hacen la guerra, son los pobres los que mueren. (Jean Paul Sartre)
El mayor crimen está ahora, no en los que matan, sino en los que no matan pero dejan matar. José Ortega y Gasset.
Éstas y otras muchas más, son frases tan manidas que al final se han convertido en tópicos. Casi nadie reflexiona sobre ellas. 
Tampoco a quienes promueven las guerras sentados en las poltronas de sus despachos y movidos por oscuros intereses, les interesa que nos paremos a hacerlo. 
Hoy el mundo asiste atónito a una nueva amenaza de extender un viejo conflicto y convertirlo, si aún es posible más, en una nueva masacre de personas inocentes, utilizando la hipocresía de siempre, manipulando la información desde uno y otro lado, sin que nadie sea capaz de hablar claro de los intereses financieros que se esconden detrás de estas decisiones. 
Al fin y al cabo no serán ellos quienes pongan en juego sus vidas.
¡No es posible el diálogo!, claman algunos a voz en grito. Es cierto, no es ni lo será nunca, mientras no se dejen de lado los particulares intereses y solo se pretenda el bien de la humanidad.
El entendimiento siempre será posible si aprendemos a dialogar con otras culturas, respetando sus diferentes conceptos. Hay que buscar un lenguaje común, no es fácil, pero sí posible, siempre que se haga sin oscuros intereses por medio. Y debemos hacerlo además desde una postura no arrogante. 
Los occidentales no somos nada más que una parte de un mundo en el que existen otras culturas con sus propios conceptos. 
¿Acaso no miramos hacia atrás en la historia para entender los conceptos de aquellas otras generaciones? 
Son las palabras y el diálogo la mejor manera del entendimiento. 
La violencia siempre generará violencia.
"O caminamos todos juntos hacia la paz, o nunca la encontraremos."
El verdadero problema del mundo es cómo impedir que salte por los aires.
Noam Chomsky

¡QUÉ PENA!
¡Qué pena si este camino fuera de muchísimas leguas
y siempre se repitieran
los mismos pueblos, la mismas ventas
los mismos rebaños, las mismas recuas!
¡Qué pena si esta vida tuviera
--esta vida nuestra—
mil años de existencia!
¿Quién la haría hasta el fin llevadera?
¿Quién la soportaría toda sin protesta?
¿Quién lee diez siglos en la Historia y no la cierra
al ver las mismas cosas siempre con distinta fecha?
Los mismos hombres, las mismas guerras,
los mismos tiranos, las mismas cadenas,
y los mismos farsantes, las mismas sectas
¡y los mismos, los mismos poetas!
¡Qué pena,
que sea así todo siempre, siempre de la misma manera!
Sé Todos Los Cuentos
Yo no sé muchas cosas, es verdad.
Digo tan sólo lo que he visto.
Y he visto:
Que la cuna del hombre la mecen con cuentos,
que los gritos de angustia del hombre los ahogan
con cuentos,
que el llanto del hombre lo taponan con cuentos,
que los huesos del hombre los entierran con cuentos,
y que el miedo del hombre...
ha inventado todos los cuentos.
Yo no sé muchas cosas, es verdad,
pero me han dormido con todos los cuentos...
y sé todos los cuentos.
Airam

UNO CREE QUE MUERE POR LA PATRIA Y MUERE POR LOS INDUSTRIALES



Mientras la historia siga exaltando figuras de conquistadores, invasores, dominadores y guerreros sobre las de filósofos, poetas y sembradores de amor y paz.
La humanidad estará en manos de quienes sólo buscan su lucro personal. 
Las guerra siempre han tenido motivaciones de conquista o económicas, pero las oligarquías de cada momento han sabido siempre disfrazarlas con motivaciones, de tipo emocional o religioso.
Palabras como “libertad” o “religión” son utilizadas por estos mercaderes para que las personas se masacren entre sí.
La guerra es una masacre entre gentes que no se conocen para provecho de gentes que sí se conocen pero no se masacran.
¿Hacia dónde nos lleva la ambición desmedida de quienes únicamente defienden sus propios intereses?El mundo camina hacia una barbarie sin final. 
Las masacres se vienen sucediendo a lo largo y ancho del planeta, allá donde se declare cualquier guerra.Con una hipocresía que raya en lo increíble. 
Las víctimas inocentes de esta locura, son definidas como “daños colaterales”, cuando en realidad son asesinatos cometidos en masa. Esta escalada de violencia, de muertes de seres inocentes, ha ido en ascenso.
Durante la Primera Guerra Mundial, el 90% de las víctimas de la contienda eran soldados. A lo largo de la Segunda Gran Guerra, la mitad de las víctimas que se produjeron eran civiles, personas que nada tenían que ver con la propia guerra. Hoy, en cualquier lugar donde se desate un conflicto armado, el 95% de las víctimas son personas inocentes, cuyo único delito es residir en la zona donde quienes, desde sus poltronas, han decidido declarar como “zona de guerra”. 
Los avances tecnológicos nos hacen ser testigos de los horrores de la guerra, pero poco nos esforzamos para encontrar los medios para evitarla.
Cada día más, la guerra no deja de ser una masacre entre personas, en algunos casos conocidas entre sí, pues son convecinos de la misma tierra, o simplemente gente desconocida, que actúan por el interés de ganar un dinero que consideran fácil. En ambos casos la utilidad de estas contiendas sólo son para gentes que sí se conocen, se sientan todos alrededor de las mismas mesas, pero que no se masacran entre ellos. 
O el hombre es capaz de establecer un sistema para alcanzar un final de la guerra, o será la guerra quien establecerá un final para la humanidad.
Airam


martes, 27 de agosto de 2013

"Meitu" Pinturas en los huecos de los árboles


 "Meitu" Pinturas en los huecos de los árboles Basándose en una antigua técnica pictórica, el trampantojo, Wang Yue, una chica de 23 años de edad, estudiante de arte, ha convertido los huecos de los troncos de los árboles en las calles de la ciudad de Shijiazhuang, en verdaderas obras de arte. El trampantojo (trampa para el ojo), es el tipo de pintura que pretende confundir al ojo humano jugando con el entorno, la perspectiva, el sombreado y otros efectos ópticos, consiguiendo una sustitución de la realidad. Esta práctica procede del arte clásico griego. 
Francisco Trigueros, Uvas, Galería de Arte La Zubia
Zeuxis y Parrasios fueron dos pintores que florecieron durante el siglo V a.C. Sus historias las recoge en una de sus obras Plinio el Viejo, quien relata el concurso que celebraron para determinar quién de los dos era el artista más grande. Zeuxis, levantando el lienzo que la cubría, desveló una pintura en la que reproducía unas uvas, tan exquisitas y tentadoras parecían que los pájaros volando acudieron a tratar de picotearlas.
Red curtain – Antonio Arrobo - Capas construidas netamente con pintura acrílica roja - 260 x 364 cm. 
A continuación pidió a Parraisos que corriera la cortina que cubría su pintura, en ese momento este reveló que la cortina en sí era una pintura. Zeuxis reconoció la victoria de su oponente y según cuentan dijo: “Yo he engañado a los pájaros, pero Parrasios me ha engañado a mi”. Por desgracia no se conservan ninguna de las dos obras, pero reproducimos otras que están, seguro, a la altura de aquellas.
Sobre el suelo. "Puede volar"
En un muro
Decoración de interior. Ático
Ejemplos de esta técnica la podemos encontrar hoy en las calles, sobre el suelo de las mismas, en los muros de los edificios o en la decoración interior de los mismos. En el renacimiento se utilizó para resaltar la expresividad de las obras.
Es una técnica que se utiliza para resaltar la expresividad de las obras, ya sea como forma de mostrar la excelencia de su técnica, como acompañamiento de construcciones arquitectónicas o por mero divertimento. Un ejemplo muy gráfico —nunca mejor dicho—, lo constituye el lienzo Escapando de la crítica (1874), del español Pere Borrell del Caso.
Wang Yue, como decíamos, está utilizando esta técnica para convertir las calles de Shijiazhuang, en una especie de deliciosa galería de arte. Equipada con una mochila en la que lleva sus pinceles, su paleta y sus pinturas.
Wang trata los huecos de los troncos de los árboles como su lienzo y crea bellas ilusiones ópticas en ellos. 
La intención de Wang detrás de sus obras de arte público, es alegrar y dar color a  las calles brumosas de esta ciudad, que pasa por ser una de las más contaminadas del mundo.
Wang las denomina  “Meitu” (un juego de palabras que se traduce como "hermoso viaje" o "bella imagen"). El proceso de creación se inicia con la exploración de los árboles  en los que encontrar una superficie lisa para poder pintar. A la vista de él compone un dibujo digital teniendo como marco el hueco del árbol seleccionado, el final es el resultado de la mezcla de pinturas y su habilidad para deslizar el pincel sobre el espacio.
Cada obra no le lleva menos de dos horas su planificación, todo el proceso completo le lleva un poco más de una semana.
Wang Yue plasma criaturas en los troncos para que la gente las observe mientras pasea por los alrededores, como una forma de sensibilizar sobre el cuidado del medio ambiente y ayudar al entorno natural.
Los habitantes de la ciudad han mostrado gran aceptación ante el arte de Wang Yue, que no daña a los árboles y embellece las calles.
La Agencia Local de Protección del medio ambiente aprobó el arte de Yue, pues las pinturas que emplea no dañan a éstos, el único inconveniente es que su duración es efímera debido a las partículas diminutas y blancas que suelen adherirse a los árboles a causa de la contaminación.
Estas son algunas de las pinturas con las que Wang Yue, espera que traigan color a las grises calles de su ciudad natal.
Airam