lunes, 19 de marzo de 2018

¡Ha muerto un inocente!


Gabriel Cruz Ramírez
¡Ha muerto un inocente! ¡Ha muerto un niño! Y con él ha muerto todo un mundo de proyectos, de sueños, de ilusiones, de juegos, de sonrisas... 
Durante los doce días transcurridos desde su desaparición, detrás de Gabriel, ese era su nombre, se formó una estela como si él fuera una estrella fugaz. Una estela conformada por esos miles de “pescaitos” que aparecieron en gestos de apoyo y recuerdo a Gabriel. 
Esos “pescaitos” que representaban los deseos del niño de ser biólogo, y que no debían desaparecer, como ha pedido su madre. Ellos deberían convertirse en un icono que recordara siempre la figura de Gabriel, su sonrisa. Pero no solamente la de él sino la de todos los niños que han sido y siguen siendo víctimas inocentes de la violencia.
Patricia, su madre, nos ha dejado una lección, en muchos casos malinterpretada o simplemente manipulada. Patricia ha demostrado ser una mujer fuerte y valiente porque perder a un hijo es lo más duro que pueda ocurrir en nuestra vida, más cuando ha sido víctima de la violencia de otro ser humano. Lo más sencillo para ella hubiese sido dejar que brotara libremente el odio y el rencor, pedir venganza… Ella, sin embargo nos está dejando un mensaje, más diría yo: una reflexión. Destaca lo que debe ser importante, su deseo es que la atención se centre en su hijo, y no en su asesina, para que no desaparezcan los sentimientos que florecieron en el corazón de cada uno hacia Gabriel… y a la vez se centren en sus propios hijos pues el asesinato de Gabriel no ha sido, por desgracia el primero ni será el último.
Patricia Ramirez, madre de Gabriel 
Son palabras de Patricia que demuestran unos valores muy definidos y una resilencia que le permite sobrepasar el límite del dolor, de ahí que pida que todo lo acontecido a Gabriel sirva para algo hermoso. ¿Mensaje de perdón hacia la asesina? Yo más bien diría que reflexiones, eso que no ha entendido mucha gente y que les ha llevado a recriminar su forma de actuar llamándola, en algún caso, “rematadamente tonta”. Esas personas deberían reflexionar seriamente, pues, tal vez, los necios y los torpes puedan ser ellos por no entender el mensaje contenido en esas palabras de Patricia. Ella no juzga ni condena, para eso está la justicia. Ella solo quiere que su hijo esté presente y sea algo significativo para todos, para ella quedan sus recuerdos, porque el odio y la venganza no le van a devolver a su hijo ni tampoco van a acabar con la maldad que lleva a cometer esos actos de violencia contra los niños. 
Ella no habla de perdón, ni tampoco olvida. Con su actitud lo que hace es modificar sus sentimientos en algo más reflexivo.
Políticos de todos los partidos manifestándose en la
puerta del Congreso tras el asesinato de un niño
 Es necesario que los políticos, en vez de tantas fotografías, afronten de verdad la elaboración de una Ley de Medidas de Protección Integral frente a la violencia sobre la infancia. Algo que viene anunciándose desde hace años, una de las pocas cosas en las que muestran de acuerdo todos los partidos y que solo recuerdan después de cada caso de asesinato o muerte violenta de un niño, para después volver a su guirigay de siempre. 
No quiero olvidar a todos los niños que han sido asesinados antes de Gabriel, pues a ellos también deseo ofrecerles un pequeño homenaje en esta entrada, no nos remontaremos a la fecha en que se tiene registradas las muertes de niños por violencia, pues son casi 100 los que en ella se recogen y algunos más que no llegan a figurar en esos fríos números de una estadística. Citamos a algunos de los que murieron en 2017 en España, a manos de sus progenitores o personas cercanas a ellos: Aramis, 18 meses, en Madrid; Daniel, y Paula, de ocho y cinco años, en Campo de Criptaza(Ciudad Real); Markel Malik, 11 años, en Alcobendas (Madrid); Javier, 11 años, en La Coruña; Emmanuel, 8 meses, en Arcos de la Frontera; Sharita, 15 meses, en Barcelona; y Maia, dos años en Alzira (Valencia); Naiara, 8 años, Sabiñánigo (Huesca)Alicia 18 meses en Llucmajor(Baleares).....
La violencia contra la infancia no tiene sexo,es ejercida tanto por hombres como por mujeres.Y después de cada asesinato todo queda en manifestaciones silenciosas, días de luto decretados por los políticos de turno con su bla bla bla grandilocuente, pero nadie hace nada por acabar con esa lacra.
Que todos ellos descansen en paz allá donde ya nada ni nadie puede hacerles daño. Nuestro recuerdo para todos ellos.
María T. Velasco

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