viernes, 29 de abril de 2016

EN MEDIO DE LA DESTRUCCIÓN EL ESPÍRITU DE SUPERACIÓN SALVA TODOS LOS LÍMITES


La melodía que acompaña a este post está interpretada por Nibuyuki Tsujii, pianista y compositor japonés, que el ser ciego de nacimiento no significó ningún límite para que desarrollara su gran pasión: la música.
Hiba es como esa flor que nace en medio del desierto o en terrenos áridos y que, venciendo todas las condiciones desfavorables, surge para embellecerlo. Mas ella no es flor de un día, Hiba es como la mata del cuento de Hans Christian Andersen, “Las habichuelas mágicas”. Como aquella mata ella crece hasta que sus ramas se pierden en lo más alto. Es el tronco por el que otros niños de Gaza, con necesidades especiales, trepan para alcanzar sus sueños.
Nada de particular tendría esta historia si Hiba Al-Shurafa, que así se llama nuestra protagonista, no hubiera sido, también ella, una niña con necesidades especiales. Una niña con síndrome de Down, que con el apoyo de sus padres, algo fundamental en estos niños especiales, logró alcanzar su sueño. Hoy, con veintiséis años es la maestra de un grupo de niños con síndrome de Down en Gaza. Ella es el vivo ejemplo de que lo que se consideran límites pueden ser superados a pesar de todas las adversidades que se presenten. Como ella misma dice: “"Espero que la sociedad nos acepte como somos. Tal vez mi historia pueda cambiar cualquier opinión negativa que tiene la gente de nosotros".