miércoles, 9 de marzo de 2016

¡PAN Y ROSAS, PAN Y ROSAS!


Como suele ocurrir con muchas efemérides que se concentran en un solo día, la de la celebración del Día Internacional de la Mujer, el 8 de marzo, no rememora hechos concretos, sino que aún a toda una lucha por los derechos de la mujer a lo largo de la historia. Es por tanto una fecha simbólica, una fecha, que en 1975, la Asamblea General de Naciones Unidas estableció, pero una lucha que debería ser recordada día a día, así como a todas esas mujeres anónimas que escriben diariamente en su lucha por el reconocimiento de la mujer y por su libertad en todos los campos y estatus de la sociedad frente a la concepción errónea y manipulada basada en creencias religiosas.
El 8 de marzo no debería ser un día de felicitaciones, sino de un merecido y respetuoso homenaje y recuerdo para todas aquellas mujeres que, a lo largo de la historia, han venido luchando por la dignidad de la mujer en una sociedad patriarcal con su doble discurso que pretende banalizarlo todo, ¡hasta esta misma efemérides!. No es una felicitación por el hecho de ser mujer lo que se necesita este día, ni siquiera un ramo de flores que lo recuerde.
En este día debemos tomar conciencia del papel de la mujer más allá de los estereotipos creados por los macropoderes, políticos y económicos, en la sociedad. Hasta tal punto que, en muchas ocasiones, se han terminado mezclando datos y hechos que han generado diversas versiones sobre el origen de esta efemérides del 8 de marzo. Lo históricamente cierto es que en 1857 se declaró una huelga de las trabajadoras textiles de la compañía Lover East Side de Nueva York que acabó en una marcha convocada por el sindicato de costureras. Tras aquella huelga, en 1887 fueron las planchadoras de cuellos de la localidad de Troy (EEUU) quienes manifestaron su descontento a través de una huelga convocada en demanda de aumento de salarios. Tres meses después se vieron obligadas a abandonar su lucha y regresar a sus puestos de trabajo sin haber alcanzado sus objetivos.
El 25 de marzo de 1911 se declaró un incendio en la fábrica de camisas Triangle Waist Co., ubicada en los pisos 8, 9 y 10 de un edificio (algo que nos recuerda la tragedia sucedida en Bangladesh en abril de 2013). Bajo la dirección de Max Blanck e Isaac Harris, muchas mujeres y niños inmigrantes, en su mayoría procedentes de Europa del Este e Italia, se veían obligados a realizar exhaustivas jornadas de trabajo por salarios de miseria, además las condiciones de higiene y seguridad eran prácticamente nulas: las puertas y las escaleras de salida estaban cerradas, costumbre habitual para evitar “hurtos de mercancía”. En el incendio fallecieron 123 mujeres y 23 hombres. Los propietarios fueron acusados de homicidio pero no fueron condenados.
En 1912, las trabajadoras estadounidenses se manifestaban bajo el grito ¡Queremos pan pero también rosas! Eran soñadoras en una sociedad tremendamente opresiva hacia ellas y hacia todos los trabajadores. El pan significaba unos salarios dignos acordes al trabajo que desarrollaban y las rosas, no se referían a un ramo de ellas, sino al reconocimiento de la dignidad de la mujer en una sociedad tremendamente machista.
 
James Oppenheim
Recuerdo el poema-manifiesto de James Oppenheim, “Pan y rosas”, del que transcribo algunos versos en recuerdo de aquellas mujeres anónimas que representan la lucha diaria de la mujer por alcanzar que la igualdad sea un hecho y pensando que la diferencia entre el hombre y la mujer se encuentra sólo en el exterior. 
“Mientras vamos marchando, marchando, innumerables mujeres muertas
Van gritando a través de nuestro canto su antiguo reclamo de pan.
Sus espiíritus fatigados conocieron el pequeño arte y el amor y la belleza
¡Sí, es por el pan que peleamos, pero también peleamos por las rosas!
. . . . . .
. . . . . .
Nuestras vidas no serán explotadas desde el nacimiento hasta la muerte
Los corazones padecen hambre, al igual que los cuerpos

¡pan y rosas, pan y rosas!

 Clara Zetkin
Rememoramos también a algunas de aquellas mujeres que se han convertido en iconos de la lucha por la igualdad de la mujer, como es el caso de Clara Zetkin, alemana e impulsora del Día Internacional de la Mujer desde 1910, en homenaje a aquellas mujeres que llevaron adelante las primeras acciones contra la explotación capitalista. Fue dirigente del Partido Socialdemócrata Alemán, fundadora del periódico Die Gleichheirt (La Igualdad) que se convirtió en uno de los medios de expresión más importante de las mujeres socialistas de su época. En una ocasión decía: «…como persona, como mujer y como esposa, no tiene la menor posibilidad de desarrollar su individualidad. Para su tarea de mujer y madre sólo le quedan las migajas que la producción capitalista deja caer al suelo…»
Rosa Luxemburgo
Rosa Luxemburgo, una mujer que se destacó por la lucha contra la opresión, tanto desde la concepción capitalista como la de las ideas políticas: “La libertad solamente para seguidores del gobierno, solamente para miembros de un partido - por más numeroso que fuere - no es libertad. La libertad siempre es libertad de quienes piensan distinto. No por el fanatismo de la 'justicia', sino porque todo lo vital, lo curativo y depurativo de la libertad política depende de este carácter, y su efecto falla cuando la 'libertad' se convierte en un privilegio” (“Sobre la revolución rusa” en Obras completas, tomo 4, pag. 359).
Emilia Pardo Bazán
Emilia Pardo Bazán, nacida en La Coruña en 1852. Aunque fue formada en los estudios básicos que se le enseñaban a una mujer, su interés por el conocimiento hizo que se convirtiera en una mujer culta y autosuficiente, conocedora de varias disciplinas del humanismo. Las influencias de escritores franceses y rusos van a ser determinantes en su obra. En estos momentos ya comienza a presentar interés por defender a la mujer, lo que presenta claramente por primera vez en sus obras “La cuestión palpitante” y “La tribuna”, donde critica que la mujer no pueda expresar sus opiniones libremente como un hombre o la explotación laboral que sufren en las fábricas. Solicitó su ingreso en la Real Academia Española (RAE) tres veces sin éxito, al no aceptarse mujeres en ella. Su papel en el feminismo español no queda ahí pues va a fundar La biblioteca de la mujer (la cual dirigirá de 1892 hasta 1913) y donde se llega a traducir la obra de Stuart Mill “La esclavitud femenina”, donde se habla sobre la necesaria educación de las mujeres.
Muchas otras quedan en el tintero y en esta imagen queremos recordarlas y rendirles un homenaje en este día. 
http://historiasdelahistoria.com/2014/03/08/la-primera-celebracion-del-dia-de-la-mujer-hace-mas-de-40-siglos

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