jueves, 3 de marzo de 2016

EL PAVO REAL – CUENTO SUFÍ


Un pavo real estaba arrancándose las plumas. Acertó a pasar por allí un sabio, que le dijo: “¡Oh, pavo real! ¿Por qué pretendes afearte? Es una lástima arrancar tan hermosas plumas. ¿Cómo tienes valor para estropear ese maravillo atavío? Tus plumas son universalmente apreciadas, los nobles se hacen abanicos con ellas, los sabios se hacen marcadores de páginas para el Corán. ¡Qué ingratitud la tuya! ¿Has pensado alguna vez en El que ha creado esas plumas o es que lo haces adrede? Nunca podrás reponerlas en su sitio. No te laceres el cuerpo por pesar, pues eso no es más que blasfemia.”
Al oír estos consejos, el pavo real se echó a llorar, y sus lágrimas emocionaron a toda la concurrencia. El sabio continuó: “He cometido un error. No he hecho más que aumentar tu pena.”
El pavo real siguió regando el suelo con sus lágrimas, y su llanto era como centenares de respuestas. Dejando al fin de llorar, dijo al sabio: “Tú ves los colores y percibes los olores. Por esa razón no comprendes la multitud de tormentos que me cuestan estas plumas. ¡Oh, cuántos cazadores han lanzado flechas contra mí para apoderarse de ellas! Ya no tengo fuerza para resistir esta caza perpetua. Solo me queda el recurso de separarme de mis atractivos y refugiarme en el desierto o en la montaña. ¡Cuando pienso que hubo un tiempo en el que estas plumas eran mi orgullo!.”Y es que cada instante de orgullo es una maldición y un peligro para los vanidosos.
¡Cuántos pavos conservarían su plumaje de no haber andado por el campo haciendo ostentación de él!(Yalal al-Din Rumi).
Airam


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