miércoles, 12 de febrero de 2014

EL APOLO DE GAZA




Dios Apolo
Perdida durante siglos, una estatua de bronce del dios Apolo, emerge de nuevo a la luz en la Franja de Gaza. Noticia que está causando revuelo por la importancia del hallazgo, pero que a la vez genera una serie de lagunas que hacen difícil interpretar qué es cierto y qué es simplemente un cuento.
Antes de entrar de lleno en la noticia de este descubrimiento, recordemos que Apolo era un dios de segunda generación, hijo de Zeus y Leto y hermano de Artemisa. Después de su nacimiento, Zeus envió como regalos para su hijo: una mitra de oro, una lira y un carro tirado por cisnes. Era venerado como dios de la música y la poesía, apareciendo representado en el monte Parnaso donde presidía los concursos de las Musas. Por ello también en numerosas estatuas aparece tañendo una lira. Pero aparte de ser dios de la música, poesía, vaticinio, pastoral e íntimamente unido con la vegetación y la Naturaleza, Apolo era además un dios guerrero capaz de enviar, con su arco y sus flechas, una muerte rápida y dulce, como su hermana Ártemis. En la Ilíada estuvo junto a los troyanos en su lucha contra los griegos, protegió a Paris en la batalla, y a su intervención, directa o indirecta, se atribuye la muerte de Aquiles. Se conserva esta oración a Apolo: “¡Oh, Apolo! Te suplico que seas propicio a la paz, la larga vida y la salud de todas esta familia, y que seas igualmente propicio a la paz de mi hijo”.
La aparición de su figura en las aguas de Gaza ¿es un presagio? Ojalá su presencia traiga la paz a este pueblo palestino que tanto está necesitado de ella.
  
Joudah Ghrab. Deir Al-Balah
Según lo relatado fue en agosto pasado cuando se realizó el descubrimiento en las playas que bañan la costa frente a Deir Al-Balah. Un pescador de la zona, Joudah Ghrab, fue el autor del mismo. Estaba semienterrada en la arena. Aún desconociendo la importancia de su hallazgo estaba convencido de que aquella estatua, de tamaño natural y sobre los quinientos kilos de peso, podría ser la que le sacara de la situación económica en la que su familia se encontraba.
Con la ayuda de unos familiares cargó la estatua en un carro tirado por un burro y la trasladó hasta su casa. “Sentí que era un regalo de Dios –ha explicado- Mi situación financiera es muy difícil y estoy esperando una recompensa”.
Pero sus sueños duraron poco tiempo, su descubrimiento fue incautado por las autoridades de Hamas, quienes trasladaron la estatua a un lugar desconocido, y quienes facilitaron las fotografías que hoy se conocen. 
Pues el mismo Joudah reconoce que en su nerviosismo no fue capaz de tomar una foto de su descubrimiento mientras estuvo en su casa.
Esta es, escuetamente, la noticia del descubrimiento y a partir de ella se han “novelado” numerosas historias, como siempre ocurre con la información procedente de lugares como Gaza, en donde todo se somete al control de sus gobernantes.
Este oscurantismo en la información, y la imposibilidad de haber sido examinada y evaluada por verdaderos profesionales, determina que, sólo a través de las fotos facilitadas, se pueda haber hecho una valoración del descubrimiento. Las conclusiones de los expertos, hasta el momento, determinan que fue fundida hace más de dos mil años, entre los siglos V y I a.C., y la rareza de estar realizada en bronce, ya que en aquella época la mayoría se realizaban en mármol o piedra.
Y surgen los primeros interrogantes:
-Por su estado de conservación aparente ¿fue realmente descubierta bajo el mar? o ¿procede de un yacimiento terrestre que pretende mantenerse oculto por la magnitud de lo que puede encerrar?
Teorías hay que sostienen que es posible su conservación bajo el mar en tan buenas condiciones, pues ya existen hallazgos en el mismo estado. Un ejemplo de ello lo tenemos en los bronces de Riace o los Guerreros de Riace, por ambas denominaciones son conocidas. Descubrimiento que, por cierto, tiene cierto parecido con el del Apolo de Gaza según lo narrado por algunas publicaciones. En la declaración oficial presentada el 17 de agosto de 1972 con Protocolo 2232, por la Superintendencia de Antigüedades de Calabria, en Regio, donde Stefano Mariottini se puede leer:
"...que había encontrado el día 16 durante un buceo de pesca en la localidad de Riace, a una distancia de unos 300 metros de la costa y en una profundidad de 10 metros, un grupo de estatuas, probablemente de bronce. Los emergentes representaban dos desnudos masculinos, uno estirado sobre su espalda, con la cara cubierta con una barba rizada, los brazos abiertos y una pierna avanzada respecto a la otra. La otra estatua estaba estirada con una pierna doblada y tenía un escudo en el brazo izquierdo (nunca expuesto al público). Las estatuas son de color marrón oscuro a excepción de alguna parte clara, perfectamente conservados, con un modelado pulido, sin incrustaciones de suciedad evidentes. La medida es de aproximadamente 1,80 cm." (Mariottini S.)

Lo cierto es que las condiciones de los fondos marinos de la Franja de Gaza posibilitarían esa conservación, pues suelen ser muy arenosos producto de su propia situación y de las corrientes marinas que arrastraban hasta allí los sedimentos arenosos que durante miles de años el río Nilo arrojaba al Mediterráneo, hasta la construcción de la presa de Asuán. Por lo que la estatua realmente estuvo enterrada bajo la arena y sólo expuesta, recientemente, directamente a las aguas del mar. Como ocurrió con algunas de las imágenes descubiertas recientemente en Heracleion.
-La oferta realizada, aunque por corto espacio de tiempo, en e-Bay y con un precio de 500.000 dólares ¿era real o un intento de estafa? Nos quedaremos con la duda por el carácter anónimo de dicha oferta y de nuevo por el oscurantismo que rodea todo lo concerniente a este descubrimiento.
-Los motivos económicos ¿son realmente los motivos económicos los que han destapado este descubrimiento? Hallazgos como el del Apolo de Gaza, realizado en bronce, no suceden a menudo y siempre llaman la atención de quienes “comercian con antigüedades”. Una buena guía para valorar esta pieza en el mercado la podemos encontrar en un antiguo bronce, un poco mayor que la mitad del tamaño de la de Apolo, que representa a la diosa Artemisa con un ciervo, se vendió por 28,6 millones de dólares en Sotheby’s, en Nueva York en 2007. Pero en realidad su venta, una vez hecho público su descubrimiento es prácticamente imposible. No ayuda que Gaza está gobernada por Hamas, un movimiento islamista considerado como una organización terrorista por EE.UU y la Unión Europea.
Jawdat Khoudary 
-¿Son otros los motivos que pueden estar detrás de esta noticia? Es sorprendente que en algunos artículos relacionados sobre la misma aparezca el nombre de Jawdat Khoudary, constructor, comerciante y pseudoarqueólogo de Gaza, quien se arroga ser el denunciante ante Hamas de la existencia del descubrimiento, después del visionado de un vídeo con imágenes de la misma. Si según su descubridor, Joudah Ghrab, no llegó a tomar ninguna imagen de la misma ¿quién era el autor de aquel vídeo? Khoudary tras manifestar:
“No es un objeto de colección como una moneda. Cualquier pensamiento de venderlo es una locura”; dijo que su único interés era salvaguardarla de los posibles daños que sufriera al estar en contacto con el aire. Para ello activó una red informal de los amantes del arte para ayudar a las autoridades de Gaza.
En su poder mantiene una amplia colección de piezas descubiertas y que han llegado a su poder, según sus propias palabras, a través de las manos de palestinos que las han encontrado casualmente o realizando excavaciones en busca de restos arqueológicos que les proporcionen algunas monedas. Algunas de esas piezas las expone en la Casa Cultural Recreativa AlMath'af abierta al público en otoño de 2008 en Gaza, y la que ubica su restaurante que alberga antigüedades descubiertas en la Franja de Gaza con los diversos patrimonios históricos de varios períodos. Pero la mayoría de las piezas que posee se encuentran en su propio domicilio, guardadas y ocultas a ojos no deseados. Hace unos años mandó más de 200 piezas a Ginebra para una exposición, piezas que, de momento, no han sido devueltas a Gaza. ¡Claro, por los problemas de importación que viene sufriendo la zona!
Por desgracia no tenemos imágenes,de las 350 piezas en Ginebra de Gaza,250 son propiedad de este individuo.
Samir Abu Salim
Pero no es él sólo quien tiene el “honor” de ser un pseudoarqueólogo en la Franja de Gaza, al menos otros tres le acompañan en su “trabajo de rescatar y mantener” los tesoros que encierra en su seno esta tierra.
Moshe Dayan-Deir Al- Balah 
-Samir abu Salim, quien dice que despertó su pasión por la arqueología el presenciar las expoliaciones que el general Moshe Dayan y los soldados judíos durante la ocupación de estas tierras. Afición que le convertiría en el arqueólogo extraoficial de Gaza y en el dueño de una colección que pretende ser el embrión del museo arqueológico que se planea abrir en la ciudad.
Marwan Shahwan
-Marwan Shahwan, un ebanista de Khan Younis, también forma parte de este grupo de “expertos” que manifiestan que su único objetivo es preservar el tesoro artístico que encierra en sus entrañas las tierras de la Franja de Gaza. El suele salir con frecuencia de paseo. Conoce bien que los movimientos de las aguas dejan salir de entre la arena, su protectora durante muchos siglos, los tesoros que ella encierra. Lleva 25 años recopilando todas esas piezas en el sótano de su casa. Un lugar que considera casi sagrado y al que muy pocas personas tienen acceso. “No puedo dejar que entren visitas –manifiesta- porque esto no tiene las condiciones mínimas, es pequeño y no podría garantizar la seguridad de las piezas”.
Aunque las playas cercanas a su domicilio son el origen de la mayoría de las piezas, el dice haber recogido sólo unas pocas de las que posee. Otras las recupera de los “anticuarios” o en los mercadillos de la zona, y son muchos los que vienen directamente a venderle lo que han encontrado. Aunque ha tenido algunas ofertas para su compra, cuenta que “mucha gente me ha ofrecido comprármelas, pero yo siempre me he negado. Dedico casi todo lo que gano a mantener esta colección y espero poder enseñarla, algún día, en un museo”.
Waleed Al-Agad
 -Y Waleed Al-Agad, residente también en Khan Younis, es otro de ellos. También alardea de poseer un amplio número de objetos y obras de la antigüedad en su poder, y cuyo único objetivo es la creación de un museo.
Seguro que todo lo que se ha encontrado durante ese tiemp,estos pseudoarqueólogos,muchas de esas piezas que dicen tener en su poder acabaron en el mercado negro y hoy se encuentran fuera de Gaza.
Todos tienen algo en común, son pseudoarqueólogos sin unos conocimientos suficientes para utilizar un método científico para el estudio de los hallazgos, en muchos casos sus explicaciones son indemostrables e irracionales además de contradictorias con el discurso histórico. Sólo sus piezas adquieren un valor real cuando han sido analizadas y valoradas por expertos, en todos los casos de origen externo a Gaza. En la imagen se puede apreciar una pieza que dicen corresponde a la imagen de un cananeo, a la izquierda, y a la derecha un detalle de la imagen de un cananeo que se conserva en el Louvre.
Otro punto en común es su deseo de crear un museo para la exposición de los hallazgos que vienen apareciendo y que se encuentran en su poder. Una pregunta surge ante esto ¿un museo para el pueblo gazaui o un negocio más dentro de sus actividades?
Nafez Abed en su taller
Actitudes que contrastan con la de Nafez Abed, autodidacta en el campo de la escultura y la restauración. Amante de la historia de su tierra, Palestina, y hoy refugiado en el campamento de Al-Shati, al oeste de la ciudad de Gaza. Reconocido a nivel internacional por la calidad de sus trabajos llegó a tener una oferta, cuando en el año 2005 el director del museo de Ginebra visitó Gaza, para trasladarse allí y trabajar para el museo. En aquellos momentos rechazó dicha oferta para seguir trabajando en Gaza, algo de lo que hoy parece estar arrepentido por la situación que vive la población de Gaza por el bloqueo sostenido de Israel.
 Algunos de sus trabajos
Mas él sigue con su pasión, aunque apenas puede dar salida a sus hermosas obras, la mayoría de los habitantes de Gaza no pueden permitirse el lujo de comprar esas reproducciones que recuerdan la historia de aquel territorio conformada a través de milenios y donde los egipcios, filisteos, fenicios, asirios, griegos, romanos, cruzados y un largo etcétera dejaron, hoy enterradas por las arenas, muestras de su presencia allí. Su labor no se limita a las reproducciones de esculturas, mosaicos y otras pequeñas piezas arqueológicas, sino que además es capaz de reproducir monedas antiguas con tal perfección que llegan a confundir a los expertos, aunque siempre aclara que son copias. Él defiende la idea de exponer esas reproducciones, como ocurre en otros muchos museos,  para que puedan ser contempladas mientras los originales son conservados frente a posibles robos o actos vandálicos. Tal vez si eso se hubiera hecho con las piezas arqueológicas que se mandaron a la exposición de Ginebra y que no han sido devueltas, su pérdida no hubiera supuesto tan grave descalabro.
Todos y cada uno de ellos han de tener claro que lo que hoy tienen en su poder no es de ellos, ni propiedad de la Autoridad Palestina ni de Hamas. SU ÚNICO PROPIETARIO ES EL PUEBLO GAZAUI. Que debería ser quien conociera todas estas obras y, a través de ellas conocer y amar la grandiosa historia de su tierra, por encima de intereses políticos, económicos o de ideas religiosas.

AIRAM



No hay comentarios:

Publicar un comentario