lunes, 13 de enero de 2014

CUANDO LA RAZÓN SE IMPONE A LOS INTERESES PARTICULARES


Si tuviera que definir qué es el infierno diría que es la ausencia de la razón, es decir la incapacidad del diálogo con el otro. El otro además de representar el límite puede significar la fuerza que invite a la desesperación. Por eso no deja de ser un infierno lo que viene sucediendo en Palestina y especialmente en la Franja de Gaza.
Esto de que los grupos humanos, configurados bajo el concepto de nación, quieran quitarse unos a otros algún pedazo de tierra echa a perder por completo las relaciones interpersonales entre ellos. Con el agravante de que quienes promueven esta situación lo hacen para su provecho particular, bien porque son ambiciosos y quieren el poder político, bien porque son avaros y anhelan el poder económico. Ellos son los que, con su palabrería, engañan a los demás, los impulsan a odiar a otras naciones, siembran la discordia, fomentan la envidia, y este es el resultado.
Muchas son las voces que se alzan, desde uno y otro lado, esgrimiendo la imposibilidad de una convivencia en común. Todas ellas utilizando argumentos que si somos capaces de desmenuzar a fondo, encontraremos que en su raíz los intereses particulares se imponen a los intereses del colectivo.
Pero no son menos las que se elevan, también desde ambos lados, reconociendo que el peligro real no viene del otro bando, sino que se encuentra en el interior de cada pueblo. Son las ideas ultra religiosas que tratan de imponer quienes han hecho de la religión su propia vida y su satisfacción personal del poder sobre los demás.
Y sobre todas ellas se superponen las palabras de la RAZÓN, como las pronunciadas por el escritor israelí David Grossman, en un coloquio junto al escritor peruano Mario Vargas Llosa, en la inauguración del Salón Literario de la 27 Feria Internacional del Libro, celebrada en Guadalajara (Méjico) del 30 de noviembre al 8 de diciembre de 2013.
http://es.wikipedia.org/wiki/David_Grossman
Todos los libros y obras de David Grossman:
El duelo ,Chico zigzag,Presencias ausentes. Conversaciones con palestinos en Israel ,El libro de la gramática interna ,El viento amarillo,Amor,La sonrisa del cordero. En una charla previa con Mario Vargas Llosa, Grossman torció el gesto cuando dijo:
“Tenemos que arruinar una hermosa mañana”, refiriéndose a que había de entrar en la dinámica de hablar de política. Pero solo fue un “flash”, porque sus palabras tuvieron la fuerza y la entereza de un intelectual que navega a contracorriente de su experiencia personal (un hijo suyo murió en la guerra) y protagonizó un discurso de reconciliación.
Grossman dijo que si él mismo estuviera bajo la ocupación de un poder extranjero, tendría una vida “atormentada”. “No puedo tolerar el pensamiento de que podamos intervenir e interferir en la privacidad y la intimidad de otras personas”.
Fundamentó sus ideas en la riqueza histórica de Israel: “Somos un pueblo con un pasado glorioso, enorme y en ocasiones muy trágico, pero en este presente no hemos tenido la confianza de soñar con tener un futuro” Urgió sobre el peso del presente: “Nuestra vida está en peligro y solamente si tenemos paz con los vecinos quizás tengamos la posibilidad de existir allí por muchas generaciones. Sólo la paz va a permitir esto”. “Como judío eso me va a permitir tener un hogar. Las fronteras de mi país han cambiado tantas veces que ya no lo es. Es como vivir en una casa con paredes móviles y donde la tierra tiembla cada cierto tiempo”.
Esa necesidad de paz y estabilidad no solo está enfocada desde un punto de vista egoísta en el caso de Grossman. Existe la preocupación hacia el otro. “Creo que los palestinos deben tener su propio país, libre, independiente y soberano. Tienen que tener privilegios, no ya como palestinos, sino como seres humanos. Yo les deseo que tengan una vida normal, que nos sean humillados, que no sientan la carga de la ocupación, nosotros no debemos interferir en la vida privada y en la intimidad de la gente; deseo que críen a sus hijos sin la sombra de la ocupación, no quiero que nadie en el mundo viva con la sombra de otro”.
Grossman considera que la paz que pueda alcanzarse entre Israel y los palestinos será siempre un “compromiso doloroso” en el que “todas las soluciones serán torpes y dolorosas para ambas partes”. Por eso llamó al gobierno de Israel a responder a la propuesta que le hizo la Liga Árabe, que está conformada por 27 países del Medio Oriente; “¿Cómo podemos rechazar e ignorar este enfoque?, necesitamos la paz, un hogar en el medio oriente, este es el lugar donde debemos tener nuestra vida de hoy en adelante. Lo tenemos que ganar y lograr, no estamos enraizados en nuestro lugar porque no nos gusta nuestra historia reciente”.
“Solemos ver el poder como un valor en sí” (David Grossman)


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