No es la playa de GAZA,sino los Alcázares de Murcia.
Los Alcázares fue en sus comienzos un lugar de asentamiento junto a la albufera del Mar Menor donde fenicios, griegos y romanos ejercitaban la pesca y la caza de las especies que el lago deparaba.
El Mar Menor, que actualmente es una laguna, era hace diez millones de años una gran bahía abierta al Mar Mediterráneo. Movimientos de formación de las montañas vertirían sedimentos a través de los ríos, procedentes de lo que actualmente conocemos como Campo de Cartagena, surgiendo así volcanes submarinos que dieron lugar a las islas actuales:
Perdiguera o Mayor o del Barón, Del Ciervo,La Manga,Redonda,Del Sujeto.También se incluyen dos montes bajos:
El Carmolí y San Ginés; así como las playas de la Hita y de la Amoladora; el saladar de Lo Poyo y las salinas de Marchamalo.
La laguna que hoy conocemos como Mar Menor se formó en la era del Cuaternario (2.000.000 a. C.), sobre una bahía que se extendía desde la actual Cabo de Palos hasta lo que hoy conocemos como El Mojón (San Pedro del Pinatar), además, las corrientes marinas arrastraron arena que se acumuló en los islotes y promontorios volcánicos del litoral, conformando el largo y estrecho brazo conocido como La Manga.
A partir de entonces, el mar interior o Mar Menor se comunicaría con el Mediterráneo a través de una serie de canales o golas naturales que renuevan las aguas.
Origen de la ocupación humana
Los primeros vestigios de civilización en el entorno del Mar Menor datan del Paleolítico, aunque se tiene mayor información y se han localizado más restos arqueológicos de asentamientos de época árabe y romana.
Los romanos desarrollaron en la zona una gran industria de salazones, lo que, unido a un tráfico marítimo importante, permite deducir que su actividad debió ser fundamentalmente económica.
Además, el Mar Menor estaba prácticamente unido al Mediterráneo, los romanos lo denominaban Belich y lo consideraban un puerto de refugio, incluso para naves pesadas, ya que en esa época la laguna contaba con mucha más profundidad.
Con la llegada de los árabes, se crearon las encañizadas para la práctica de un método de pesca que continúa utilizándose en la actualidad para pescar mújol y otras especies típicas del Mar Menor.
Algunas crónicas tanto medievales como de la Edad Moderna, elaboradas concretamente en los reinados de Alfonso X (siglo XIII) y Felipe II (siglo XVI), aluden a la riqueza de los paisajes y de la fauna en la actual comarca marmenorense:
Un ejemplo es el nombre de la Isla del Ciervo, en honor al animal que predominantemente la habitó, hay que señalar que en la zona durante la Edad Media abundaban los cérvidos (mamíferos rumiantes cuyos machos tienen unos cuernos ramificados que se renuevan periódicamente, como el ciervo y el reno).
Cuando Alfonso X conquistó el reino de Murcia en el siglo XIII, sólo algunos pastores y pescadores poblaban el litoral de la laguna, a causa de las continuas incursiones de los piratas berberiscos procedentes del Norte de África.
Debe su nombre al vocablo de origen árabe(Al-Qazar, que significa castillo, fortaleza), debido a que en el pasado contaba con varias de estas construcciones. En la actualidad no se pueden contemplar, ya que no se conservan seguramente porque estaban construidas en madera.


Los árabes fueron los primeros en establecerese en este oasis. La nobleza islámica murciana, venían a disfrutar del mar y sus aguas, reutilizaron las antiguas termas romanas existentes en esta localidad, aprovechando en ellas las excelentes propiedades terapéuticas de sus aguas.Y fueron estas familias las que mandaron construir los primeros palacetes para poder disfrutar del Mar Menor sin ser vistos.Las aguas del Mar Menor por sus características químicas adquieren la categoría de medicinales. La alta concentración de sales y yodos, la poca profundidad de sus aguas y su temperatura, hacen del Mar Menor el mejor remedio terapéutico para determinadas afecciones de la piel y otras alteraciones.
Más tarde aparecería el primer balneario. En el pasado, Los Alcázares fue además una importante ciudad de pesca e intercambio de bienes. Siendo el Mar Menor una zona de intenso tráfico comercial y marítimo. Fueron encontrándose aquí agrícolas, pescadores y pastores.
La torre del Rame se encuentra en el municipio de Los Alcázares.
La Torre de Rame o Ramí ya existía en el siglo XIII, cuando el rey Alfonso X reconquistó Murcia.
Hasta la actualidad, ha sobrevivido la torre de Faray Arramín, Faray el Ballestero, según el significado del topónimo musulmán, por tanto Ramí o Rame son derivaciones de Arramín, destacado arquero que, quizá, luchó junto a Ibn Mardanís y levantó esa torre cerca del suntuoso palacio de verano que el rey Lobo ordenó edificar a mediados del siglo XII en Los Alcázares, cuyos ruinas se conservan bajo la pista de aterrizaje de la Base Aérea.El lugar elegido por Faray el Ballestero era sumamente estratégico:
A tiro de piedra del alcázar de Ibn Mardanís, en las inmediaciones de la rambla del Albujón, junto a un pozo y frente al Mar Menor, que proporcionaba abundante caza y pesca.
Muhammad ibn Mardanis
Alfonso X de Castilla y León
Sin duda, la labor más importante de este monarca fue la repoblación del antiguo reino de Sevilla, que permitió consolidar las conquistas de Fernando III. Nada más rendirse la ciudad hispalense, se procedió al reparto de las casas de su casco urbano y de las tierras de alrededor entre los soldados de las huestes reales y nobiliarias, así como entre gentes procedentes de todos los rincones de la Corona de Castilla. Este modelo de repoblación,vació de musulmanes aquellas localidades como tambien las principales ciudades del valle del Guadalquivir.
Muchas localidades serranas de Jaén y Córdoba, y otras de las campiñas y llanuras, se rindieron a los castellanos mediante capitulación, por la cual éstos se hacían cargo de sus fortalezas y del cobro de impuestos, mientras que los mudéjares conservaban cierta autonomía política y religiosa.
Este sistema no fue viable después de la revuelta mudéjar de 1264. La expulsión que se produjo de musulmanes en las tierras andaluzas y el agotamiento demográfico de Castilla y León tuvo como consecuencia una bajísima densidad de población en el Sur, que no pudo ser paliada por la labor repobladora de Alfonso X en la comarca del Guadalete y en la Bahía de Cádiz, ni por las iniciativas señoriales en la frontera con Granada. Finalmente, los repobladores se concentrarían en las grandes ciudades del valle del Guadalquivir.
Revuelta mudéjar es el nombre que reciben las revueltas de los mudéjares, es decir los musulmanes andalusíes incorporados por la Reconquista a los reinos cristianos de la Península Ibérica.
Hacia finales de la dominación romana, después de casi 7 siglos, Murcia entró en un período de decadencia, al igual que todo el imperio, agravándose con su conquista por parte de los Alanos a principios del siglo V y su posterior sustitución por los visigodos, quedando importantes muestras de arte paleocristiano. De entre todas ellas destacan el Conjunto Sepulcral del Casón de Jumilla y el Martyrium, del siglo IV, localizado en La Alberca, está considerado como el monumento cristiano de mayor antigüedad del sur peninsular.La ocupación árabe, convirtió a Murcia en un importantísimo foco cultural. Recuperaron el esplendor perdido durante los siglos anteriores, e incluso ampliaron, entre los siglos VIII y XII. El conde visigodo usando su autonomía territorial, se hizo llamar la Cora de Todmir. Fue durante este período, que se fundó la ciudad de Murcia, la árabe Mursiya, gracias a Abderramán II en el año 831. La villa recién creada acabó por arrebatar la capitalidad de la zona a Orihuela y establecerse ya como una de las plazas más importantes en la vega del Segura. Durante los inicios del siglo XIII, Murcia fue la capital de un reino independiente hasta ser conquistada en 1243, por el infante Alfonso para el monarca castellano Fernando III.
Con la reconquista el territorio será objeto de sucesivas repoblaciones con familias de origen aragonés, catalán, vasco y castellano.
En parte de la Región de Murcia, sobre todo en la cuenca del Segura, se habla un castellano con algunas particularidades al que el folklorismo decimonónico dio en denominar panocho, que no está presente en otras zonas del territorio, con sus propias variedades dialectales.
Dice Zamora Vicente en su Dialectología española:
El murciano es el habla de tránsito del extremo sur-oriental de la Península. Sobre él operan corrientes históricas castellanas y aragonesas y, modernamente, el valenciano por el este y el castellano de Andalucía por el oeste dejan sentir su peso sobre el habla viva.
Restos del influjo de los repobladores aragoneses es la pervivencia del grupo consonántico -ns- por ejemplo en ansa; o el uso del sufijo diminutivo -ico.
Pero lo más característico del habla de Murcia es la influencia posterior del español meridional, dada la vecindad de Murcia con Andalucía. Así en la apertura del diptongo ai por ei: sais . O la aspiración de -s final, que deja la palabra con una vocal muy abierta.
Por otro lado, tanto en el campo de Cartagena como en zonas lindantes con Alicante se da el seseo de origen valenciano.
El influjo de los arabismos se deja sentir en la misma proporción que en castellano de otras regiones, destacando aquellos propios de la agricultura huertana.
El Carche (en valenciano el Carxe) es una sierra perteneciente los municipios murcianos de Jumilla y Yecla, También da nombre a una zona extendida entre los municipios murcianos de Yecla, Jumilla y Abanilla en la que se encuentran poblaciones donde, tras la llegada de unas decenas de familias de la colindante provincia de Alicante a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, parte de la población habla valenciano.
Después de la expulsión de los moriscos en el siglo XVII gran parte de los extensos términos municipales de Yecla y Jumilla, y también de Abanilla, habían permanecido despoblados. Estas tierras fueron dedicadas al pastoreo en la década de 1878-1887. Después se explotaron agrícolamente. Desde entonces fueron objeto de una intensa inmigración de labradores valencianos provenientes de los valles del Vinalopó que llevaron allí su lengua.
Estos pobladores se establecieron en las llanuras que forman las cabeceras de las ramblas de Abanilla y de la Raja, y en algunos casos —Carrascalejo, Los Pinillos— también más al norte, hasta tocar casi Yecla, y siempre en torno a la sierra del Carche, que ha dado nombre a la comarca. Se fundaron una veintena de villas y lugares que nunca han logrado una independencia administrativa de los municipios de Yecla y Jumilla —pedanías de La Arbequilla, La Raja, Torre del Rico, Cañada del Trigo y La Zarza— y de Abanilla —pedanía de Los Gabrieles, Cañada de la Leña y de Casa de la Umbria de la Zarza.
El Castillo de Jumilla está situado en el municipio murciano de Jumilla y es el símbolo de la localidad.
Sus primeras fortificaciones proceden de la Edad de Bronce y, debido a su situación privilegiada, se siguió ampliando a lo largo de los siglos. En la Edad de Hierro, los íberos se asentaron en él convirtiéndolo en un gran poblado fortificado. Después, son los romanos los que se hacen con su posesión y fortifican el cerro, construyendo así una parte de la muralla, que aún se conserva hoy en día. De esta época encontramos restos de cerámica “sigillata” del siglo I.
No es hasta siete siglos después, en abril de 713, que los árabes atraviesan Jumilla con su intento de conquista de la península y comienzan la construcción de la fortaleza árabe, sobre las antiguas ruinas romanas.
El asentamiento árabe en Jumilla duró cinco siglos, hasta que en el año 1241 fue conquistada por San Fernando, integrándose así por vez primera a la corona de Castilla.
Un año después de la conquista, el rey Alfonso X el Sabio regaló al pueblo una imagen de la Virgen de Gracia por lo que se construyó una ermita, ahora en ruinas, sobre la antigua mezquita árabe.
En 1288, el Reino de Murcia pasa a manos de la corona de Aragón, por lo que el castillo cambia de manos muy a disgusto de los jumillanos. Éstos pidieron al rey de Castilla Pedro I que conquistase el castillo para su corona, a lo que accede la mañana del 27 de abril de 1358. El rey concedió tras la conquista del castillo los privilegios de Carta Puebla a Jumilla y su actual escudo de la ciudad, basado en aquella batalla.
En 1461 el marqués de Villena hizo levantar la fortaleza prácticamente tal como la conocemos actualmente, con tres pisos, sótano y terraza, poniendo en ella su escudo de armas.


Murcia.......


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